La escasez de combustible en Cuba ha llevado a que la ayuda humanitaria para los damnificados del huracán Melissa sea transportada en carretas tiradas por bueyes en zonas rurales, según informó la organización católica Cáritas. A pesar del bloqueo petrolero y el endurecimiento de sanciones económicas de Estados Unidos contra la isla, Washington continúa brindando asistencia a las víctimas del fenómeno meteorológico que azotó el este de Cuba en octubre de 2025.
Distribución de ayuda en comunidades aisladas
En Hongolosongo, un caserío cercano a El Cobre, en la provincia de Santiago de Cuba, Teodardo Debardet recibió un paquete con arroz, frijoles, aceite, conservas, productos de higiene y tabletas de cloro para purificar el agua. El hombre, que perdió las piernas en un accidente laboral y solo tiene dos dedos en cada mano debido a una enfermedad, regresó a su casa de madera en una bicicleta modificada que sirve de silla de ruedas. El huracán, con vientos de 195 km/h, le arrancó el techo y destruyó su baño. "Estoy muy agradecido", aseguró Debardet.
En esta comunidad de 130 habitantes, menos de la mitad de los hogares tienen conexión eléctrica y solo una minoría accede a agua corriente. Muchos aún no han reparado sus techos.
El rol de Cáritas como intermediario
Cáritas actúa como intermediaria humanitaria con Washington, que evita entregar la ayuda directamente al gobierno comunista cubano. La ONG ya ha distribuido casi la totalidad de los 3 millones de dólares enviados a principios de año, de un total de 9 millones prometidos. Estados Unidos también propuso una ayuda adicional de 100 millones de dólares, de los cuales 60 millones serían canalizados por Cáritas y 40 millones por otras organizaciones no gubernamentales.
La Habana ha dicho que está examinando esta oferta y sus modalidades, sin confirmar si la aceptará. El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, ha señalado que el levantamiento del embargo estadounidense, vigente desde 1962, sería más útil que el envío de ayuda humanitaria.
Dificultades logísticas por falta de combustible
"Se nos hace un poquito difícil porque tenemos que buscar transporte, conseguir combustible, ver quién nos puede acercar hasta allá", dijo Katia Simón, responsable de Cáritas en El Cobre. Cuando escasean la gasolina y el diésel, la carga se transporta en carreta de bueyes. La ayuda es bien recibida, especialmente cuando la ONG la acompaña con consultas médicas, sesiones de peluquería y actividades recreativas para los niños.
Osmany Vedey, de 63 años, afirmó: "Recibimos muy bien esta ayuda venga de donde venga (...) si es del pueblo de Estados Unidos, está bien".
Apoyo internacional adicional
En los meses posteriores al huracán, la ONU, la Unión Europea, China, México, Venezuela y otros países de la región enviaron ayuda. Naciones Unidas, sometida a las mismas dificultades de transporte por la escasez de combustible, continúa su programa de asistencia a los damnificados.



