En México, 3.7 millones de niñas, niños y adolescentes de 5 a 17 años se encontraban en situación de trabajo infantil en 2022, según la Encuesta Nacional de Trabajo Infantil. Esta cifra representa el 13.1% de ese grupo poblacional y muestra un incremento respecto a los 3.2 millones registrados en 2017 y los 3.3 millones de 2019. De ellos, aproximadamente 1.1 millones no asistían a la escuela.
El torneo Tarjeta Roja al Trabajo Infantil como llamado a la acción
La Organización Internacional del Trabajo (OIT) promovió el torneo de fútbol Tarjeta Roja al Trabajo Infantil, que reunió a representantes del gobierno, organizaciones empresariales, sindicatos y la propia OIT. Juan José Sierra, presidente nacional de Coparmex, señaló: "Debemos trabajar para que las nuevas generaciones permanezcan en la escuela, aprendan y se diviertan, sin verse obligadas a realizar actividades que las expongan a la explotación".
Definición y características del trabajo infantil
El trabajo infantil se distingue de las actividades formativas ocasionales. Se considera trabajo infantil cuando una actividad se realiza por debajo de la edad permitida, expone a riesgos, impone jornadas excesivas, afecta la salud o desplaza el tiempo destinado a la escuela, el descanso y el desarrollo personal. Los niños presentan mayor participación en ocupaciones no permitidas, mientras las niñas tienen presencia superior en quehaceres domésticos en condiciones inadecuadas. Existe una fuerte concentración en actividades agropecuarias, construcción, industria, comercio y ventas, muchas vinculadas a la informalidad.
Impacto económico y social del trabajo infantil
Desde la perspectiva empresarial, cada niño que abandona la escuela pierde oportunidades para desarrollar sus capacidades. Cada familia que depende de su trabajo muestra insuficiencia de ingresos, falta de protección social o ausencia de empleos formales para los adultos. Cada caso en una cadena productiva revela fallas de supervisión, trazabilidad o cumplimiento. Esto compromete la productividad futura del país, que necesita personas mejor preparadas para una economía marcada por la tecnología y la automatización.
Avances globales y desafíos persistentes
A nivel mundial, en 2024 se estimó que casi 138 millones de niñas y niños se encontraban en trabajo infantil, y 54 millones realizaban trabajos peligrosos. La cifra global disminuyó desde los 160 millones registrados en 2020, lo que demuestra que la combinación de educación, protección social, empleos dignos para adultos, cumplimiento de la ley y responsabilidad empresarial puede reducir el problema.
Tres frentes de acción para erradicar el trabajo infantil
El primer frente es fortalecer el empleo formal y el ingreso de las familias. Desde el sector privado se debe invertir, capacitar y generar puestos de trabajo con seguridad social. Desde el gobierno se requiere un entorno que permita crecer a las micro y pequeñas empresas, con financiamiento, simplificación y certeza jurídica.
El segundo frente corresponde a las cadenas de suministro. Las empresas deben conocer las condiciones de proveedores, contratistas y distribuidores, verificar edades, establecer cláusulas claras y corregir incumplimientos, además de acompañar a los pequeños proveedores en su formalización.
El tercer frente es vincular la educación con el sector productivo mediante becas, orientación vocacional, formación técnica y programas para adolescentes en edad legal de trabajar, siempre con horarios compatibles con sus estudios.
Próximos pasos: la Encuesta Nacional de Trabajo Infantil 2025
Se espera la publicación de la Encuesta Nacional de Trabajo Infantil 2025 en octubre. Esta nueva información permitirá saber si comenzó a revertirse el incremento observado en 2022, conocer la evolución por estados y sectores, y ajustar las acciones públicas y empresariales.
El torneo tripartito cumplió una función importante al devolver el tema a la conversación pública. Ahora se debe llevar ese compromiso a los centros de trabajo, las comunidades y los planteles educativos. La tarjeta roja debe expresarse en decisiones cotidianas que permitan a cada niña, niño y adolescente continuar sus estudios y construir su propio futuro.



