La Revolución del Orgullo: análisis crítico de la marcha LGBTTTIQ+
La Revolución del Orgullo: análisis crítico de la marcha

En la presentación del libro "La Revolución del Orgullo" de Roberto González Villarreal, realizada el 17 de junio en la Fundación Elena Poniatowska, se ofreció una mirada crítica sobre la evolución de la Marcha del Orgullo en la Ciudad de México. El autor sostiene que la movilización actual, que se realizará el último sábado de junio, no está vinculada al Movimiento de Liberación Homosexual (MLH) de los años setenta, una afirmación respaldada por una investigación exhaustiva.

Características de la Marcha del Orgullo actual

El evento, previsto para el 27 de junio, se describe como un acontecimiento festivo con una atmósfera lúdica, donde confluyen lesbianas, homosexuales, bisexuales, personas trans, intersexuales, no binarias y queer, además de heterosexuales solidarios, voyeristas y morbosos. Participan camiones alegóricos, atuendos exóticos, música, gogo dancers, influencers y empresas "gay friendly". También se suman partidos políticos con agenda de diversidad sexual y figuras del espectáculo. La marcha culmina con la coronación de una reina, generalmente una estrella de televisión, y cuenta con cobertura en vivo de la televisión. El recorrido va del Ángel de la Independencia al Zócalo, paralizando el tráfico y atrayendo vendedores ambulantes, mientras bares y discotecas organizan fiestas nocturnas bajo el término "orgullo".

El año pasado se calculó una asistencia de 800 mil personas. Sin embargo, la marcha no es homogénea; existen voces disidentes que no se sienten representadas pero reivindican su derecho a participar, aunque el "orgullo" prevalece y no deja espacio para quejas.

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El desmentido del vínculo con el MLH

La narrativa dominante de los últimos 25 años sostiene que la Marcha del Orgullo es la continuidad del activismo del MLH, que organizó la primera marcha en 1979. González Villarreal, en su libro, demuestra con evidencia que esto es falso. Según el autor, el crecimiento y las características actuales de la marcha se deben al acoplamiento de la agenda LGBTTTIQ+ al modelo económico y financiero de desarrollo, que alienta la acumulación de capital y la explotación de la población, incluyendo a gays, lesbianas y personas trans. Esta agenda valida la mercantilización de las sexualidades disidentes y la bandera del arcoíris como estandarte del consumo, vinculada a algoritmos que promueven una visión edulcorada de la diversidad sexual.

"La Marcha del Orgullo no solo no hereda las luchas del MLH, por el contrario, forma parte del dispositivo opresor de la homosexualidad", afirma González Villarreal, citado en la presentación.

Contexto histórico del Movimiento de Liberación Homosexual

El libro se centra en la historia del MLH, que surgió en un contexto de represión social. Tras las matanzas estudiantiles de 1968 y 1971, y la lucha del gobierno contra grupos guerrilleros, no ser heterosexual era un desafío al sistema. González Villarreal señala la importancia de identificar cómo algunos homosexuales y lesbianas pasaron de la sobrevivencia a la resistencia y la creación de modos de vida alternativos.

El MLH, integrado por organizaciones de gays y lesbianas, se define como "un conjunto fluido y heterogéneo de acciones que cuestionan, minan o destruyen los valores, actitudes, comportamientos, saberes, prácticas, modos de subjetivación e instituciones de opresión homosexual". El autor sugiere que la insubordinación pudo haber sido motivada por incidentes como la protesta en 1971 por el despido de un trabajador en Sears debido a su preferencia sexual. Ese año se formó el Frente de Liberación Homosexual de México, que exigía eliminar la discriminación, rechazar la patologización, cesar la persecución policiaca y detener los despidos por orientación sexual. El frente se disolvió dos años después.

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Investigación y fuentes del libro

González Villarreal realizó una revisión exhaustiva de archivos, documentos, novelas, ensayos, cuentos, películas, obras de teatro y música temática que contribuyeron a la formación de preceptos y afectos sobre la diversidad sexual. También consultó fuentes secundarias como libros, tesis y artículos. Identificó tres grupos fundantes del MLH: el Frente Homosexual de Acción Revolucionaria, el Grupo Lambda de Liberación Homosexual y OIKABETH, además de otras asociaciones que no se sumaron a la dinámica del movimiento, el cual buscaba cambiar el régimen político y golpear al capitalismo.

El MLH se extinguió tras casi 15 años, pero abrió rutas de visibilidad y lucha contra la homofobia. No se centró en organizar la Marcha del Orgullo de 1979 ni las siguientes; las calles se tomaron como consecuencia de objetivos más amplios. El autor encontró registro de mítines, plantones y protestas que revelan capacidad organizativa. Los dirigentes, muchos con estudios universitarios, tenían una ideología radical y cuestionaban el conservadurismo y sexismo de la izquierda. Algunos se vincularon al Partido Revolucionario de los Trabajadores y fueron candidatos a diputados en 1982. El movimiento enfrentó desafíos internos como diferencias, falta de prioridades compartidas e insolvencia financiera.

Impacto y relevancia actual

A medio siglo, los sueños libertarios del MLH se consideran irrealizables debido al tamaño del adversario, que incluye familia, religiones, policía, trabajo, psiquiatría, prensa, el Estado y el capitalismo. El MLH abrió una puerta al activismo que no se cerró; en los años 80, nuevas organizaciones surgieron para enfrentar la opresión y el sida, aunque la epidemia no fue causa de la disolución del MLH.

Actualmente, los colectivos LGBTTTIQ+ enfrentan el odio heteropatriarcal y problemas sociales como desempleo, inflación, inseguridad y saturación de servicios. El autor sugiere que la agenda actual podría retomar fundamentos del MLH e impulsar acciones decolonizadoras en identidad y expresión de género, al margen del consumo y la aspiracionalidad de cuerpos hegemónicos. "La Revolución del Orgullo es oro molido. Es aprendizaje. Es enseñanza. Es una invitación a reflexionar y fijar posición", concluye la presentación, citando a Ramón Grosfoguel sobre la necesidad de mirar dónde están situados epistémica y políticamente los sujetos que dirigen la agenda LGBTTTIQ+.