El 23 de abril se celebra a San Jorge de Capadocia, un mártir y soldado romano que desafió al emperador Diocleciano para proteger a los cristianos. Según la tradición, donde su lanza atravesó al dragón, brotaron rosas rojas como símbolo de amor que vence al miedo. El Vaticano lo reconoce como protector del Papa e intercesor en la milicia espiritual contra el mal.
San Jorge fue un soldado del ejército romano que se negó a renunciar a su fe, sufriendo torturas extremas y finalmente la decapitación en Lidice. Es considerado el "Gran Mártir" en las Iglesias de Oriente por su firmeza doctrinal. Su devoción se extendió durante las Cruzadas, cuando los soldados aseguraban recibir su ayuda en batalla.
Hoy, San Jorge es invocado para enfrentar "dragones" modernos como la ansiedad, el desánimo o la injusticia social. Se le pide coraje para tomar decisiones difíciles y mantener la integridad moral. También se le considera protector de hogares y defensor de causas justas, desviando la envidia y los obstáculos.
El santoral del 23 de abril también conmemora a San Adalberto de Praga, obispo y mártir que evangelizó a los pueblos eslavos. Su vida recuerda que la fe se construye con paciencia y enseñanza, incluso entregando la propia vida.



