MiPyMEs: el motor económico de México
El 27 de junio se conmemoró el Día Internacional de las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas (MiPyMEs), establecido por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 6 de abril de 2017. Esta fecha reconoce el papel crucial de las MiPyMEs en la innovación, la creatividad, el trabajo decente, la formalización, el acceso a mercados y el desarrollo de capacidades empresariales y financieras. En México, cerca del 99% de las unidades económicas son micro, pequeñas y medianas empresas, que concentran más del 70% del personal ocupado. Detrás de estas cifras hay talleres, comercios, empresas familiares, prestadores de servicios, pequeños industriales, emprendedores digitales y negocios que sostienen la vida económica de sus comunidades.
Tendencias globales y transformación digital
Las tendencias globales muestran que las MiPyMEs han dejado de estar limitadas a los mercados locales. En todo el mundo, surgen empresas de menor tamaño con mayor capacidad de adaptación, apoyadas en plataformas digitales, comercio electrónico, inteligencia artificial, redes de colaboración y modelos de negocio más flexibles. Muchas nacen desde una comunidad específica, pero pueden vender, comprar, aprender o vincularse con clientes y proveedores fuera de su región e incluso fuera de su país. Esta transformación tiene una relevancia particular para México, donde cualquier avance en digitalización, financiamiento, capacitación e integración productiva puede tener efectos significativos sobre el crecimiento, el empleo y la formalidad. Además, el T-MEC y la relocalización de cadenas abren espacios para que más empresas se conviertan en proveedoras, profesionalicen su operación, cumplan estándares y participen en mercados regionales.
Dimensión humana y papel de las mujeres empresarias
Mientras la automatización avanza, las MiPyMEs mantienen una ventaja que ninguna plataforma puede reemplazar plenamente: la cercanía con el cliente, la confianza construida en la comunidad, el trato directo, la reputación personal y la capacidad de responder con agilidad a necesidades concretas. En ese contexto, el impulso a las mujeres empresarias resulta fundamental, ya que muchas de ellas encabezan negocios que sostienen hogares, generan empleo local y construyen redes de apoyo. La conmemoración también llama a tomar decisiones, pues el país enfrenta un desafío de fondo: la productividad mantiene un desempeño insuficiente y el crecimiento económico que México requiere será impensable si no se fortalece a quienes sostienen la mayor parte de su actividad productiva.
Productividad y bienestar social
El reto consiste en usar mejor el trabajo, el capital, los insumos, la tecnología y el talento disponible. Para lograrlo, este segmento debe contar con herramientas reales para digitalizarse, financiarse, capacitarse, certificarse, innovar y conectarse con nuevos mercados. Esta discusión también tiene una dimensión social: los avances en bienestar solo son sostenibles cuando descansan en una economía capaz de generar valor, empleo formal, productividad e ingresos propios. Ningún país puede sostener por largo tiempo mejoras sociales si su base productiva se debilita. Por eso, apoyar a las MiPyMEs no es una agenda sectorial, sino una condición para que el crecimiento llegue a más comunidades y para que las familias encuentren en su propio esfuerzo una ruta estable de progreso.
Informalidad e inseguridad: barreras a superar
La informalidad es otro reto central. Más que un problema de incumplimiento, esta realidad expresa barreras de entrada demasiado altas, trámites complejos, inseguridad, falta de financiamiento, baja capacitación y ausencia de acompañamiento técnico. Formalizar debe significar abrir puertas al crédito, a la seguridad social, a mejores mercados, a mayor productividad y a una vida empresarial más estable. La inseguridad también pesa sobre la base productiva: extorsión, robo de mercancías y delitos informáticos lastiman a las empresas, encarecen la operación, inhiben la inversión y afectan la confianza. Una empresa que destina más recursos a protegerse tiene menos capacidad para contratar, innovar, capacitar o crecer.
Política integral de largo plazo
Se necesita una política integral y de largo plazo para este universo empresarial, que incluya acceso a financiamiento con mecanismos de garantía, capital semilla y crédito asequible; simplificación regulatoria que reduzca costos y tiempos; programas de capacitación práctica; digitalización orientada a resultados; impulso a la innovación, patentes y adopción tecnológica; compras públicas con participación efectiva de empresas pequeñas; y desarrollo de proveedores para integrarlas a cadenas regionales y globales de valor. Desde Coparmex, se ha asumido esa tarea como parte central de su agenda. La iniciativa Crece Mi Negocio busca acompañar a miles de empresas mediante diagnóstico, capacitación, herramientas digitales, vinculación estratégica y rutas personalizadas apoyadas en inteligencia artificial.
Reconocimiento y futuro
La mejor forma de reconocer a las MiPyMEs es facilitar su permanencia y crecimiento. Reconocer al empresario que abre cada mañana su cortina, al emprendedor que arriesga sus ahorros, a la familia que sostiene un negocio, al joven que encuentra su primer empleo y a la comunidad que se fortalece cuando una empresa permanece. México necesita más inversión, más productividad, más formalidad y más confianza. Buena parte de esa respuesta está en la base empresarial que ya existe. Si las MiPyMEs crecen, México crece desde sus comunidades, con empleo, innovación, arraigo y oportunidades reales para millones de familias.



