La inversión total en México se ubicó en 21.2% del Producto Interno Bruto (PIB) durante el primer trimestre de 2026, su nivel más bajo desde el segundo trimestre de 2021 y muy por debajo de la meta de 25% establecida en el Plan México. A pesar de que la inversión pública mostró un repunte, la inversión privada continuó su tendencia a la baja, acumulando seis trimestres consecutivos de caídas trimestrales.
Inversión pública y privada: contrastes marcados
De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), la inversión pública creció 7.9% respecto al trimestre anterior y 6.7% en términos anuales entre enero y marzo de 2026. Sin embargo, la inversión privada retrocedió 3.5% trimestral y 4.5% anual, sumando siete trimestres con tasas anuales negativas. Este contraste es significativo, ya que el sector privado representa el 86% de la inversión total del país, mientras que el sector público apenas el 14%. El aumento en el gasto de capital del gobierno no fue suficiente para revertir la tendencia general.
Formación bruta de capital fijo en descenso
La formación bruta de capital fijo cayó 1.9% trimestral y 3% anual en el primer trimestre de 2026. Como resultado, la inversión total se situó en 21.2% del PIB, lejos del objetivo del Plan México de mantenerla por encima del 25% a partir de 2026 y alcanzar más del 28% en 2030. La inversión privada representó 17.9% del PIB, su menor proporción desde el tercer trimestre de 2020, cuando la economía aún se recuperaba de la pandemia. Esto sugiere que el gasto público no está actuando como palanca para restaurar la confianza del sector privado.
Factores detrás de la debilidad inversora
Analistas de Valmex y México ¿Cómo Vamos? atribuyen la debilidad de la inversión a un entorno de bajo crecimiento, incertidumbre jurídica, condiciones financieras restrictivas, cautela empresarial y dudas relacionadas con la próxima revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). Además, la demanda interna se muestra frágil: en el primer trimestre, la demanda agregada creció apenas 0.3% trimestral, impulsada por las exportaciones y el consumo del gobierno. En contraste, el consumo privado cayó 0.8% y la formación bruta de capital fijo disminuyó 1.9%.
Consumo privado pierde fuerza
El consumo privado, que había sido un pilar de la economía mexicana en años recientes, también mostró signos de debilidad. Aunque aún registró crecimiento anual, su caída trimestral indica una menor tracción de los hogares en un contexto de menor dinamismo económico. Las exportaciones mantuvieron un avance de 0.8% trimestral y 1.5% anual, pero no lograron compensar por completo la debilidad de los motores internos. Valmex advirtió que la economía avanza con apoyos cada vez más concentrados y una tracción insuficiente para sostener un mayor crecimiento en el mediano plazo.
Perspectivas para el segundo trimestre
Hacia el segundo trimestre de 2026, el panorama no apunta a una recuperación sólida. Monex estimó que el Indicador Oportuno de la Actividad Económica anticipa un crecimiento mensual cercano a 1.0% en abril, pero prácticamente nulo en mayo. El impulso de abril se concentraría en la industria, mientras que en mayo las actividades secundarias volverían a contraerse y los servicios se estancarían. Esto sugiere que la economía podría enfrentar un estancamiento en el corto plazo.
El reto de la inversión pública
México ¿Cómo Vamos? señaló en un documento publicado el 18 de junio que la inversión permite que las empresas y la actividad económica crezcan, se vuelvan más productivas y generen empleos de calidad. Fomentar mayores niveles de inversión es el principal detonador del crecimiento económico. Sin embargo, el reto para el gobierno federal es que la inversión pública, por sí sola, no puede sustituir al capital privado. Sin una recuperación del gasto empresarial, la meta del Plan México de elevar la inversión a más del 25% del PIB parece cada vez más lejana.



