Mundial 2026 no dispara afluencia en centrales de autobuses de México
Mundial 2026 no dispara afluencia en centrales de autobuses

La promesa de una derrama turística histórica por la Copa Mundial de Fútbol 2026 aún no se refleja en las centrales de autobuses de México, uno de los termómetros más visibles de la movilidad nacional. Aunque Ciudad de México y Monterrey, dos de las tres ciudades sede del Mundial, se prepararon para recibir una oleada de viajeros, las terminales de ambas urbes muestran una realidad distinta: pasillos despejados, filas moderadas y operaciones similares a las de cualquier junio.

Terminal de Autobuses del Norte: operación ordinaria

En la Terminal de Autobuses del Norte de la Ciudad de México, los módulos de venta de boletos registran una operación ordinaria. La mayoría de los pasajeros son viajeros nacionales que se desplazan entre ciudades, mientras que los turistas extranjeros son escasos. El personal de taquilla coincide en que el ambiente se asemeja al de cualquier otro mes, pese a que México alberga tres ciudades sede de la justa mundialista.

En la base de taxis de la terminal existe un ligero incremento en la demanda, aunque muy por debajo de lo previsto por los operadores del transporte. “La gente que se esperaba no está llegando, la verdad. Sí hay turistas, hay un poco de afluencia, pero la que se esperaba no. Con respecto a una semana normal creció un 5%”, explica el coordinador del sitio de taxis, mientras señala una fila de vehículos que continúa esperando pasajeros. Detrás de él permanecen las letras monumentales con la palabra México, instaladas recientemente para recibir a visitantes nacionales y extranjeros que, por ahora, llegan en cantidades menores a las proyectadas.

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Monterrey: calma similar en la central de autobuses

La escena se repite a más de 900 kilómetros de distancia. En Monterrey, otra de las sedes mundialistas, la Central de Autobuses opera con una calma similar. Los andenes reciben viajeros habituales y el movimiento de pasajeros está lejos de los escenarios que las empresas transportistas imaginaron cuando comenzaron a prepararse para el torneo. Roberto, trabajador de una línea de autobuses en la terminal regiomontana, cuenta que la expectativa era que los aficionados aprovecharan su estancia en México para visitar otros destinos, desde la Huasteca hasta ciudades cercanas del noreste del país. Sin embargo, ese flujo adicional no se ha materializado. “Por ejemplo, nosotros, como línea de autobuses, contratamos más personal. Mínimo esperábamos que se moviera el doble de movimiento de pasaje. Ahora es un mes muy tranquilo… Hasta el otro mes empieza nuestro movimiento, que es la temporada vacacional. Este mes lo considerábamos siempre tranquilo”, comenta.

Preparativos sin demanda

La situación ha generado sorpresa entre quienes trabajan diariamente en las terminales. Los preparativos incluyeron contratación de personal adicional y ajustes operativos para atender una posible saturación de viajeros que, hasta ahora, no se ha presentado. La percepción también alcanza a los usuarios. Raquel y Cristina, quienes viajaron de Torreón a Monterrey para realizar trámites relacionados con la obtención de una visa estadounidense, llegaron preparadas para enfrentar largas filas y tiempos de espera mayores a los habituales. Su experiencia fue la contraria: los traslados y la compra de boletos resultaron tan ágiles que incluso pudieron adelantar su regreso, algo que no contemplaban al planear el viaje.

Expectativas contra realidad

La moderada actividad observada en las terminales contrasta con las previsiones que existían meses antes del arranque del torneo. En marzo, la Cámara Nacional del Autotransporte de Pasaje y Turismo (Canapat) mantenía una expectativa optimista y estimaba que el Mundial impulsaría hasta en 5% la actividad del sector. El optimismo tenía sustento. Durante 2024, la industria del autotransporte movilizó una cifra récord de 3,800 millones de pasajeros, mientras que las estimaciones preliminares para 2025 apuntaban a un volumen similar. Bajo ese escenario, la Copa Mundial aparecía como una oportunidad para alcanzar nuevos máximos históricos.

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Pero la realidad observada en las centrales visitadas apunta a un comportamiento distinto. La afluencia adicional que se esperaba por el torneo no resulta evidente en los principales puntos de transporte terrestre del país. La diferencia también es visible frente a las proyecciones gubernamentales. La Secretaría de Turismo estimó a inicios de año que el Mundial generaría la llegada de alrededor de 5.5 millones de turistas adicionales, muchos de los cuales, en teoría, aprovecharían su estancia para desplazarse a otros destinos dentro del territorio nacional. No obstante, en los recorridos realizados por distintas terminales, la presencia de visitantes extranjeros es reducida.

En la Terminal de Autobuses de Pasajeros de Oriente (TAPO) de la Ciudad de México, por ejemplo, uno de los pocos turistas internacionales visibles era un colombiano que portaba la camiseta de su selección nacional. Había viajado a México para asistir al partido entre Colombia y Uzbekistán y se preparaba para continuar su recorrido hacia Tehuacán, Puebla.

Comercios preparados para una demanda que aún no llega

La menor afluencia también ha tenido efectos en los comercios establecidos dentro de las terminales. Ángeles, encargada de una isla de alimentos y bebidas en la TAPO, recuerda que meses antes del Mundial las expectativas eran suficientemente altas como para incrementar los pedidos de mercancía y prepararse para una demanda superior a la habitual. “Sí se esperaba y creíamos que iba a haber mucha afluencia de gente, pero hasta creo que es menos. Se ve muy tranquilo… Nos comentan los gerentes que sí pensaban que iba a haber más afluencia de gente y por eso el pedido de la mercancía fue más, pero no nos quejamos, dentro de todo, hay ventas”, relata.

Algo parecido ocurrió en la Terminal del Norte. Juan, trabajador de una tienda de alimentos, explica que como parte de los preparativos se buscó mantener disponible a toda la plantilla laboral para enfrentar la demanda esperada durante las primeras semanas del torneo. La decisión implicó reducir o posponer vacaciones del personal bajo la expectativa de que las terminales operarían con una ocupación extraordinaria. Hasta ahora, reconoce, el volumen de pasajeros observado habría podido atenderse sin necesidad de recursos humanos adicionales.

Mientras avanzan los partidos de la fase de grupos, trabajadores, comerciantes y operadores de transporte mantienen la esperanza de que el movimiento de viajeros aumente en las próximas semanas y que los aficionados comiencen a recorrer más destinos dentro del país. Por ahora, sin embargo, el Mundial parece sentirse con mayor intensidad en los estadios que en las terminales de autobuses. En los andenes, las taquillas y los locales comerciales predomina una estampa cotidiana, distante de la euforia que se anticipaba para uno de los eventos deportivos más importantes del planeta. Como si, pese a la Copa del Mundo 2026, se tratara simplemente de otro junio cualquiera.