La presencia del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en la gran final del Mundial 2026 entre España y Argentina fue confirmada oficialmente este jueves 16 de julio por Karoline Leavitt, vocera de la Casa Blanca. El mandatario estadounidense romperá el protocolo histórico del torneo al bajar al terreno de juego para entregar el trofeo de la FIFA al capitán del equipo campeón en el MetLife Stadium de Nueva York/Nueva Jersey este domingo.
Trump entregará la Copa del Mundo junto a Gianni Infantino
“Su asistencia culminará la que ha sido la Copa del Mundo más vista, más segura y más exitosa en la historia de Estados Unidos”, declaró Leavitt ante los medios. A diferencia de ediciones anteriores, donde los jefes de Estado mantenían un perfil discreto en el palco de honor, la Casa Blanca y la directiva de Gianni Infantino ratificaron que el presidente encabezará la ceremonia oficial de premiación en el césped.
Este rol protagónico refleja la estrecha relación política y comercial entre el mandatario y la cúpula de la FIFA. Sin embargo, este partido definitivo será el primero al que asista de manera presencial en los 39 días de competencia, tras ausentarse de la inauguración en el Estadio Ciudad de México y de los juegos de la selección estadounidense.
Antecedente: el escándalo de Folarin Balogun
El desarrollo del torneo ya había quedado marcado por una inédita intervención del presidente tras la expulsión del delantero Folarin Balogun en el partido de la fase de grupos entre Estados Unidos y Bosnia y Herzegovina. Balogun recibió una tarjeta roja directa que lo marginaba automáticamente del partido de octavos de final. Inconforme, Trump llamó personalmente a Gianni Infantino para presionar por una revisión de la sanción. En un hecho sin precedentes que violentó los estatutos del Comité Disciplinario, la FIFA anuló la suspensión del futbolista utilizando una cuestionable interpretación jurídica de sus reglamentos.
A pesar de que la agresiva maniobra política terminó en un fracaso deportivo, debido a que Bélgica goleó y eliminó a Estados Unidos en la siguiente ronda, el escándalo consolidó el sello de influencia del mandatario sobre el torneo. La final de este domingo en Nueva Jersey no solo definirá al monarca, sino que escenificará el clímax de un torneo donde la geopolítica y el deporte se entrelazaron de forma definitiva.



