Teherán se prepara para recibir entre 15 y 20 millones de iraníes este sábado en el funeral de Estado del ayatolá Alí Jamenei, fallecido durante el conflicto bélico contra Israel y Estados Unidos. El féretro del líder supremo, con su característico turbante negro, permanece expuesto en la Gran Mosalá, un vasto complejo religioso en la capital, donde se espera que las ceremonias se extiendan durante seis días.
Un homenaje histórico en medio de negociaciones diplomáticas
El evento, considerado el más grande en la historia de Irán, ocurre cuatro meses después del asesinato de Jamenei en los bombardeos israeloestadounidenses que desataron la guerra. Las autoridades iraníes han desplegado estrictas medidas de seguridad, convirtiendo el centro de Teherán en una fortaleza con numerosos controles policiales, según constató la AFP.
La ceremonia se enmarca en un contexto de negociaciones diplomáticas entre Estados Unidos e Irán, tras la firma el mes pasado de un acuerdo marco para poner fin al conflicto. El funeral busca ser una demostración de fuerza del régimen iraní en este escenario.
Mojtaba Jamenei, el sucesor, aún sin aparición pública
La presencia de Mojtaba Jamenei, hijo del fallecido líder y quien lo sucedió como máximo guía a principios de marzo, no ha sido confirmada. Presuntamente herido durante los ataques que mataron a su padre, Mojtaba solo se ha expresado mediante mensajes escritos y no ha aparecido en público desde entonces.
Asistentes expresan su devoción
Incluso antes del inicio oficial de la ceremonia a las 06:00, varios cientos de personas velaban el viernes por la noche frente a la Gran Mosalá. "Queremos darle un último adiós a nuestro guía y por eso la espera no es ni dolorosa ni difícil para nosotros", declaró a la AFP Somayye Hamedi, una profesora de 44 años vestida con un chador negro.
"Venir aquí es lo último y lo único que podemos hacer" por Alí Jamenei, quien "sacrificó su vida" por Irán, afirmó Fatemeh Nowdehi, una estudiante de 25 años del norte del país, que ha acudido como voluntaria para ayudar a los peregrinos.
Ceremonias y recorrido del féretro
El ataúd permanecerá expuesto día y noche hasta el lunes en la Mosalá, antes de una procesión por las calles de la capital. Las paredes del recinto están cubiertas de grandes retratos de Jamenei, banderas negras de luto y banderas rojas, símbolo del martirio y la venganza, según imágenes de la AFP.
Tras las ceremonias en Teherán, el féretro hará escala en varias ciudades de Irán e Irak, antes de su entierro el 9 de julio en la ciudad santa de Mashhad, en el noreste de Irán, de donde era originario el líder supremo.
Presencia de altos funcionarios y medidas logísticas
Ante el público, varios altos funcionarios iraníes y algunos dignatarios extranjeros rindieron el viernes un último homenaje al ayatolá, quien presidió Irán durante más de tres décadas hasta su muerte a los 86 años. Incluso apareció en público por primera vez desde el inicio de la guerra Ahmad Vahidi, jefe de los Guardianes de la Revolución, nombrado tras la muerte de su predecesor el 28 de febrero, primer día del conflicto.
Para recibir a los asistentes de todo el país, se instalaron más de 400 carpas de la Media Luna Roja iraní en un gran parque de la capital. También se dispusieron camiones cisterna para refrescar a la multitud ante temperaturas que se espera superen los 35°C.
Junto al ataúd de Jamenei se encuentran los de sus familiares que murieron junto a él: una de sus hijas, un yerno, una nuera y una nieta de 14 meses, según las autoridades. Una imagen del líder con el puño en alto, símbolo de la resistencia que reivindicaba frente a Occidente, es omnipresente en el recinto.



