Ucrania ha logrado modificar el curso de la guerra que supera los cuatro años gracias a sus avances en la industria de drones, a pesar de los intensos bombardeos rusos sobre Kiev que hace seis días dejaron al menos 30 muertos. Las fuerzas ucranianas han detenido o ralentizado el avance ruso mediante el uso de drones, haciendo que cualquier intento de adentrarse más allá de la línea sea lento y peligroso. Con frecuencia creciente, Ucrania realiza ataques en profundidad en territorio ruso, incluyendo ofensivas contra Moscú y San Petersburgo.
Diplomacia y producción nacional
Diplomáticamente, Kiev ha reducido su dependencia de la ayuda de Estados Unidos, que menguó con la llegada de Donald Trump al poder, mientras aumentó la confianza en sus aliados europeos. Incluso Trump ha suavizado su tono con Ucrania. Este miércoles, anunció que Washington otorgará a Ucrania el "derecho a fabricar" misiles de defensa aérea Patriot. "Una de las cosas de las que vamos a hablar es que les vamos a dar una licencia para fabricar Patriots. No está mal, ¿verdad? Así no podrán quejarse de que no les damos suficientes", dijo Trump a Zelenski.
Ucrania tiene dificultades para interceptar ataques con misiles balísticos rusos debido a la escasez de interceptores Patriot, fabricados en Estados Unidos y esenciales para su defensa. No obstante, Ucrania ha visto aumentar su prestigio global como socio de seguridad a medida que su conocimiento y tecnología son cada vez más valorados.
Liderazgo en tecnología de drones
En los últimos cuatro años, Ucrania ha desarrollado una de las industrias de drones más innovadoras del mundo, señala un análisis del International Crisis Group. Al inicio de la guerra, Ucrania dependía de Turquía para obtener drones y de otros socios extranjeros para armamentos como proyectiles de artillería, misiles, tanques y aviones de combate. "Desde entonces, la industria nacional de Ucrania ha resurgido y reformado, impulsada por la necesidad y el espíritu empresarial, para producir millones de drones al año", indica el Crisis Group.
Además, la producción ucraniana ha incluido un cambio parcialmente exitoso para alejarse de componentes chinos. Mientras que en el primer año de la guerra casi todos los drones dependían de componentes chinos, para 2025 esa proporción había caído a alrededor del 38 por ciento, con fabricantes nacionales llenando el vacío, según un análisis del Consejo de Relaciones Exteriores (CFR).
Desafíos y resiliencia
La guerra existencial permitió una rápida conversión a la fabricación en tiempos de guerra. Sin embargo, las fábricas, la infraestructura energética y las redes de transporte aún son objetivos para ataques rusos, mientras la ayuda militar occidental llega en tramos desiguales y sujeta a vientos políticos. A pesar de esto, Rusia no ha podido degradar significativamente la producción de drones de Ucrania o su capacidad de lanzamiento a lo largo de la guerra.
Cuando Estados Unidos atacó a Irán en febrero, el presidente Volodimir Zelenski aprovechó el conflicto para retratar a Ucrania como un potencial exportador de seguridad. Zelenski recorrió Medio Oriente para firmar acuerdos con Qatar, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos para cooperación en el uso y construcción de drones, aunque los detalles son turbios. Aunque Trump cuestionó públicamente la utilidad de la experiencia ucraniana en drones, Estados Unidos ha desplegado tecnología antidrones ucraniana en una base aérea en Arabia Saudita.
Rusia se estanca
Las fuerzas rusas han luchado en los últimos meses para continuar sus avances con éxito cada vez más moderado. Rusia afirma haber capturado Pokrovsk (Donetsk), Kupiansk (Járkov) y Huliaipole (Zaporizhzhia) a finales de 2025, pero las fuerzas de reacción rápida ucranianas han impedido que ganen más terreno. Los esfuerzos rusos se beneficiaron de eventos que interrumpieron el camino de Ucrania, como que en febrero Starlink cortó el acceso a las fuerzas rusas que lo obtenían por medios indirectos, complicando sus operaciones.
El componente más importante del éxito ucraniano es el uso de drones para crear 'zonas de muerte' en constante expansión, donde los equipos de drones detectan cualquier movimiento y dirigen fuego a objetivos en movimiento. Las fuerzas ucranianas despliegan drones de rango medio para expandir estas zonas, dificultando que Rusia asigne personal y material para avances estratégicos. Los drones han dominado la zona de muerte desde hace años, generando entre el 75 y el 85% de las víctimas. "La diferencia esta primavera fue la medida en que Ucrania perfeccionó su capacidad de atacar con precisión en masa para aumentar sus fuerzas de combate", indica el análisis del CFR. De diciembre de 2025 a mayo, Rusia perdió más personal con drones cada mes del que pudo movilizar, según el comandante en jefe Oleksandr Syrskyi.
Ataques profundos en Rusia
Los avances en capacidades de drones nacionales permiten a Ucrania alcanzar objetivos a cientos de kilómetros dentro de Rusia. Ucrania ha atacado la industria petrolera rusa para evitar que el Kremlin se beneficie del aumento de precios de la energía. No hay evidencia de que los ataques hayan afectado significativamente la producción petrolera ni compensado los efectos del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán sobre los mercados energéticos, que ha reducido suministros mundiales y aumentado precios, impulsando las finanzas rusas. Sin embargo, las imágenes de refinerías en llamas demuestran la vulnerabilidad de la industria petrolera rusa.
Hay evidencia de efectos concretos: los ucranianos consideraron una victoria que Putin retirara tanques y equipos militares del desfile del 9 de mayo por precaución ante posibles ataques de drones. En mayo, tras mortales ataques diurnos con drones en Ucrania, Kiev tomó represalias con un ataque aéreo en la región de Moscú con cientos de drones, señalando a los rusos comunes que enfrentan amenazas aéreas. En junio, en la apertura del foro económico anual en San Petersburgo, drones ucranianos impactaron la terminal petrolera de la ciudad, creando nubes de humo negro.
Esta estrategia conlleva riesgos: podría endurecer el apoyo ruso al gobierno y la guerra, en lugar de debilitarlo. Además, los ataques a objetivos energéticos y militares-industriales cerca de Moscú y San Petersburgo, si bien demuestran alcance, también revelan límites: Kiev puede alcanzar objetivos lejanos pero no de forma lo suficientemente destructiva como para tener efectos significativos.



