Equipos de rescate intensifican este viernes la búsqueda de sobrevivientes tras el doble terremoto que sacudió el norte de Venezuela, dejando un saldo oficial de 589 muertos, 2,980 heridos y miles de personas desaparecidas, según la presidenta interina Delcy Rodríguez.
Brigadas internacionales y búsqueda entre escombros
Con maquinaria pesada y, en muchos casos, con sus propias manos, rescatistas y voluntarios continúan removiendo toneladas de escombros en edificios colapsados, principalmente en La Guaira, la ciudad costera vecina a Caracas que concentra gran parte de la devastación. La Organización de las Naciones Unidas (ONU) informó que equipos especializados de al menos 17 países participan en las labores de búsqueda y rescate, incluyendo brigadas de México y El Salvador que ya llegaron a Caracas, además de personal e insumos enviados por Chile y Suiza.
Las tareas avanzan lentamente debido al nivel de destrucción. En distintos puntos de Caracas y La Guaira aún hay cuerpos visibles entre los escombros, mientras rescatistas interrumpen constantemente los trabajos para guardar silencio e intentar escuchar señales de personas atrapadas.
Cifras actualizadas y desaparecidos
La presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, actualizó este viernes el saldo oficial a 589 personas fallecidas, más del doble de las 235 reportadas un día antes. Asimismo, informó que la cifra de lesionados fue ajustada a 2,980 personas. Sin embargo, la dimensión de la tragedia podría ser mayor. En un portal creado por ciudadanos para localizar desaparecidos se han registrado casi 50,000 personas con las que sus familiares no han logrado establecer contacto. Además, autoridades legislativas venezolanas estiman que más de 200 personas permanecen atrapadas bajo estructuras colapsadas.
Desesperación de familias en La Guaira
En La Guaira, donde también quedó inhabilitado el principal aeropuerto del país, decenas de familias participan directamente en las labores de rescate ante la desesperación por encontrar a sus seres queridos. "Está ahí", repetía entre lágrimas Alessandro del Giudice, de 23 años, mientras señalaba la montaña de escombros bajo la que permanece su padre. A su lado, su abuela Amparo intentaba retirar piedras con las manos hasta admitir, impotente: "Son muchas rocas y con las manos no se puede".
La AFP también constató saqueos en algunas zonas afectadas, situación que provocó reclamos de habitantes por una mayor presencia de las autoridades y más recursos para las labores de rescate. En hospitales de Caracas y La Guaira, familiares revisan listas de heridos con la esperanza de encontrar a sus seres queridos. Otros colocan fotografías y datos de contacto en muros y espacios públicos para intentar localizar a personas desaparecidas. "Mi casa se cayó completa, perdí familia, se murió mi suegra, tengo a mi hija desaparecida, no la consigo", relató Jean Alexander Capote, de 48 años, frente al edificio donde vivía su familia.
Ayuda internacional y respuesta de Estados Unidos
Tras el desastre, gobiernos de América, Europa y Asia ofrecieron apoyo humanitario y enviaron equipos especializados. Estados Unidos anunció un paquete de asistencia por 150 millones de dólares, además del despliegue de buques, aeronaves y helicópteros para apoyar las operaciones de rescate. También fue enviado a Caracas un representante del Comando Sur para coordinar las acciones de ayuda. España, Portugal, Alemania, Italia, China e India también comprometieron recursos y personal especializado, mientras varios países latinoamericanos manifestaron su solidaridad y pusieron a disposición brigadas de búsqueda y asistencia.
El terremoto más fuerte en más de un siglo
El primer sismo ocurrió la tarde del miércoles con una magnitud de 7.2, seguido menos de un minuto después por otro de 7.5, considerado el movimiento telúrico más intenso registrado en Venezuela desde 1900, de acuerdo con el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS). Los terremotos también fueron perceptibles en Colombia y, desde entonces, se han registrado más de 130 réplicas. Aunque Venezuela se ubica en una zona sísmica, el país no experimentaba un terremoto de esta magnitud desde 1997.



