Un sismo de magnitud 5.7 con epicentro en Puerto Escondido, Oaxaca, activó la Alerta Sísmica en la Ciudad de México (CDMX) durante la tarde de este domingo 8 de febrero de 2026. El movimiento telúrico ocurrió a las 15:42:10 horas, con una profundidad de 17 kilómetros, según reportes del Servicio Sismológico Nacional. A pesar de la activación de la alerta, no se registró percepción significativa en gran parte de la capital, y las autoridades no han informado de afectaciones materiales ni personas heridas hasta el momento.
Protocolos de seguridad activados en la CDMX
Tras el sismo, la Secretaría de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil (SGIRPC) de la CDMX inició de inmediato los protocolos de emergencia en la ciudad. Esto incluyó el contacto con las Unidades de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil de las 16 alcaldías para evaluar la situación y coordinar respuestas. Las autoridades capitalinas han enfatizado que, hasta ahora, no hay reportes de daños estructurales o incidentes relacionados con el temblor, lo que sugiere una respuesta eficaz de los sistemas de alerta y preparación.
Evaluación en Oaxaca sin daños reportados
En Oaxaca, la Coordinación Estatal de Protección Civil también activó protocolos de evaluación y monitoreo tras el sismo. Hasta el momento, no se han reportado daños en el estado, incluyendo la zona del epicentro en Puerto Escondido. Esto indica que el movimiento, aunque de magnitud moderada, no generó impactos graves en la región, posiblemente debido a su profundidad y localización.
Contexto histórico de sismos en México
Los sismos han sido eventos significativos en la historia de México, con algunos causando daños devastadores en la CDMX. Por ejemplo, el terremoto del 19 de septiembre de 1985, de magnitud 8.1, dejó más de 10,000 fallecidos y arrasó amplias zonas de la capital. Más recientemente, el sismo del 19 de septiembre de 2017, de magnitud 7.1 con epicentro en Morelos, demostró que la letalidad no solo depende de la magnitud, sino también de la proximidad del epicentro, resultando en severos daños y pérdidas de vidas en la CDMX.
Además, el sismo más fuerte registrado en la historia de México ocurrió en Oaxaca el 28 de marzo de 1787, con una magnitud de 8.6. Este evento, documentado en registros históricos, provocó un devastador tsunami y subraya la actividad sísmica recurrente en la región. Estos antecedentes resaltan la importancia de sistemas como la Alerta Sísmica y los protocolos de protección civil para mitigar riesgos en áreas vulnerables como la CDMX.