Durante años, la conversación sobre liderazgo femenino se centró en abrir espacios. Hoy la conversación es otra. ¿Cómo construimos economías más competitivas? ¿Cómo retenemos talento? ¿Cómo aprovechamos la tecnología? ¿Cómo crecemos sin dejar personas atrás? Este año, el Expansión Mujeres Summit 2026 no giró alrededor de la representación, sino que avanzó hacia una pregunta más amplia: ¿qué cambios necesita América Latina para crecer mejor?
Redefinir el valor económico desde el cuidado
Gran parte del crecimiento económico en América Latina se sostiene en actividades que rara vez se reflejan en los indicadores formales. El sistema de cuidados, por ejemplo, representa el 30% de la economía en la Ciudad de México, pero el 90% de quienes lo realizan no reciben pago, y en un 70% lo realizan las mujeres. Esta realidad ha contribuido a que la participación económica de las mujeres se mantenga en 45%, frente al 70% de los hombres, una diferencia que persiste desde hace décadas. Como señaló Cecilia Badillo, diputada y presidenta de la Comisión de Igualdad de Género: "Estamos sosteniendo el mundo en nuestros hombros verdaderamente y ahora es momento de que el mundo nos sostenga a nosotras".
Entender el poder de las transiciones y el talento sostenible
Otro punto relevante fue cuestionar el modelo tradicional de carrera profesional. Las pausas por maternidad, salud mental o cuidado de familiares no deberían verse como retrocesos, sino como etapas que aportan nuevas habilidades y perspectivas. Jimena Salgado, vicepresidenta en Bitso, lo resumió así: "No te cases con el modelo de vida o el modelo de carrera profesional tradicional que nos vendieron porque ya no vivimos en ese mundo". En un contexto donde la economía se encarece cada vez más y las madres se ven obligadas a trabajar jornadas completas, cuando 75.1% de las personas que se dedican a cuidar son mujeres, donde las personas viven más y la tecnología cambia constantemente, las trayectorias laborales deben ser cada vez más flexibles.
Integrar generaciones sin perder el factor humano
Hoy, liderar dentro de una organización va más allá de lo técnico. Implica construir entornos donde distintas generaciones puedan trabajar juntas. En muchos espacios laborales conviven hasta cuatro generaciones, y la innovación depende tanto del uso de nuevas herramientas como de la capacidad de integrar distintas formas de pensar. Una gestión de retención efectiva basada en bienestar puede ahorrar hasta 4.2 millones de dólares en costos asociados a vacantes. La Generación Z, en particular, está impulsando estructuras menos jerárquicas y modelos de aprendizaje compartido. El 47% de los jóvenes de la Generación Z considera que podría dejar su trabajo en los próximos seis meses si no encuentra bienestar y crecimiento. Como señaló Jimena Marmolejo, ex directora de marca y comunicación de 3M México: "La generación Z cada vez cree más en las personas y no en las corporaciones como antes". Sobre la tecnología, Alejandra Allard, de Bristol, fue clara: "La inteligencia artificial, la tecnología, no reemplaza ni reemplazará el trabajo humano nunca". De hecho, se predice que para 2026 las empresas abandonarán el 60% de los proyectos de IA que no cuenten con datos estructurados y preparados.
Liderar con coherencia en la era de la reputación
La reputación ya no es solo un tema de comunicación, sino un elemento clave para la estabilidad de cualquier organización. En un entorno digital, una crisis puede escalar en cuestión de minutos. Hoy, la imagen de una empresa está estrechamente ligada a la de sus líderes. Para las mujeres en posiciones directivas, esto implica una doble responsabilidad: representar a la organización y, al mismo tiempo, proyectar sus valores. Pilar Torres, especialista en manejo de crisis, expresó: "Lo único que tú tienes en esta vida es tu nombre y tu apellido". Ante este escenario, la gestión de crisis se ha vuelto una habilidad esencial. Además, diversos estudios muestran que las empresas con mayor diversidad en sus consejos tienen un 21% más de probabilidades de ser rentables, aunque actualmente la representación femenina sigue siendo de apenas 13%.
Ampliar el acceso de las mujeres al sistema financiero
América Latina no está creciendo a todo su potencial, en parte, por la limitada inclusión financiera de las mujeres. Actualmente, el 72.8% de ellas tiene acceso a algún producto financiero, frente al 80.9% de los hombres. Valerie de la Fuente, de Scotiabank, destacó que la región avanza a un ritmo menor por dejar fuera a una parte importante de su población. Reducir esta brecha implica diseñar productos financieros que respondan mejor a las necesidades de las mujeres y fortalecer la educación financiera desde entornos cercanos. Como señaló Carmen Rosillo, cofundadora de Koltin: "No es solo por igualdad... es simplemente porque somos parte importante de la economía en América Latina". Esto requiere la colaboración entre gobierno, organizaciones y sector privado para construir un sistema más accesible y equitativo.
La imagen final que deja este encuentro es la de una región que se está transformando. América Latina difícilmente podrá avanzar hacia una economía más sólida y competitiva si no atiende temas como el reconocimiento del trabajo de cuidados o la inclusión financiera. Y el liderazgo femenino no solo participa en el cambio, sino que se posiciona como un factor clave para construir una economía más flexible, incluyente y sostenible.



