Entre el 14 y el 18 de julio de 1969, Honduras y El Salvador protagonizaron un conflicto armado conocido popularmente como la "Guerra del futbol" o "Guerra de las cien horas". Sin embargo, esta denominación simplifica un proceso histórico mucho más complejo, que coincidió temporalmente con tres partidos eliminatorios para el Mundial de México 1970, pero cuyas causas son profundamente políticas y sociales.
Contexto previo al conflicto
Ambos países estaban gobernados por dictaduras militares. En El Salvador predominaban los latifundios, donde los campesinos trabajaban pequeñas parcelas para su subsistencia. En Honduras, las tierras estaban controladas por empresas bananeras transnacionales como Standard Fruit y United Fruit. Además, más de 300,000 salvadoreños habían migrado a Honduras, beneficiándose de la política de concesión de tierras.
La reforma agraria hondureña
El general Oswaldo López Arellano, dictador hondureño, impulsó una reforma agraria que, lejos de modificar la estructura de tenencia, buscaba despojar de sus tierras a los salvadoreños sin títulos de propiedad. Esto generó tensiones crecientes entre ambas naciones.
Factores que exacerbaron la tensión
Dos elementos adicionales avivaron el conflicto: una disputa fronteriza no resuelta desde el siglo XIX, y el Tratado General de Integración Económica Centroamericana de 1960, que favorecía económicamente a El Salvador en detrimento de Honduras. En este contexto, los inmigrantes salvadoreños fueron señalados como chivos expiatorios de los problemas hondureños.
Los partidos de futbol
En junio de 1969, El Salvador y Honduras se enfrentaron en una serie eliminatoria para el Mundial de México 1970. El primer partido, el 8 de junio en Honduras, lo ganó el equipo local 1-0. Sin embargo, se denunciaron agresiones contra aficionados salvadoreños, lo que generó un clima de venganza. El segundo encuentro, el 15 de junio en El Salvador, lo ganaron los salvadoreños 3-0, con agresiones a hondureños como represalia.
El estallido del conflicto armado
La política de deportación de salvadoreños en Honduras se radicalizó. El Salvador acusó a Honduras de genocidio ante la OEA, rompió relaciones diplomáticas y, sin declaración de guerra, lanzó una ofensiva el 14 de julio. El conflicto duró solo cuatro días, hasta la mediación de la OEA.
El tercer partido
El 27 de junio, en la Ciudad de México, El Salvador venció a Honduras 3-2, clasificando a la siguiente ronda. Tras eliminar a Haití, los salvadoreños asistieron al Mundial de 1970. Este partido, sin embargo, fue solo un telón de fondo de un conflicto mucho más profundo.
Reflexión final
La "Guerra del futbol" es un nombre comercial popularizado por libros como El futbol a sol y sombra de Eduardo Galeano o La guerra del futbol de Ryszard Kapuściński, que simplifican la complejidad del conflicto. En realidad, fue el resultado de tensiones migratorias, económicas y fronterizas que nada tienen que ver con el deporte.
Nota del editor: Javier Urbano Reyes es profesor e investigador en el Departamento de Estudios Internacionales de la Universidad Iberoamericana. Las opiniones publicadas en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.



