Wall Street cerró el segundo trimestre con fuertes ganancias, impulsado por el entusiasmo en torno a la inteligencia artificial (IA) y los fabricantes de chips. El Nasdaq subió más de 21% entre abril y junio, su mejor desempeño trimestral desde 2020. El S&P 500 avanzó 14.87% y el Dow Jones 12.90% en el periodo, a pesar de las tensiones geopolíticas y la volatilidad en materias primas.
El Nasdaq lidera el rally tecnológico
El Nasdaq, que agrupa los principales valores tecnológicos, cerró el martes su mejor trimestre desde 2020, gracias al interés de los inversores por el desarrollo de la IA. De abril a junio, el índice subió más de un 21%, la mayor subida en tres meses desde la primavera de 2020, cuando las bolsas recuperaron parte de las caídas provocadas por la pandemia de covid-19.
"El sector tecnológico ha sido el motor" del avance de Wall Street, "a pesar de la debilidad registrada en junio", señala Jeff Buchbinder, de LPL Financial. Los inversionistas no solo se han centrado en los gigantes digitales, sino también en otras compañías vinculadas a la IA, como fabricantes de procesadores.
Junio mixto con cierre positivo
El S&P 500 terminó la última jornada del mes con un avance de 0.79%, en 7,499 puntos, mientras que el Nasdaq subió 1.52% y el Dow Jones ganó 0.26%. El impulso vino principalmente del sector tecnológico, en particular de las emisoras ligadas a IA y semiconductores, que consolidaron uno de sus mejores periodos recientes.
"A menudo, cuando se registra un trimestre muy bueno, se observan recogidas de beneficios el último día. Hoy no ha sido así, lo que también refleja optimismo de cara al tercer trimestre", añade el analista a la AFP.
El cierre positivo contrastó con el balance mensual: en junio, el S&P 500 retrocedió 1.1% y el Nasdaq cayó 2.8%, mientras que el Dow Jones avanzó 2.5%, según Monex. El apetito por riesgo siguió presente, pero con una rotación más selectiva, donde los inversionistas privilegiaron a fabricantes de chips y algunas emisoras industriales, mientras redujeron exposición en otros segmentos de tecnología y consumo.
Factores económicos y geopolíticos
Las expectativas de crecimiento en utilidades, el gasto de las grandes tecnológicas y la demanda por semiconductores mantuvieron el entusiasmo en Wall Street. Sin embargo, el mercado también empezó a mostrar señales de mayor exigencia: las valuaciones elevadas, el posicionamiento optimista y las condiciones de sobrecompra en algunos sectores sugieren que el rally podría necesitar una pausa antes de extenderse.
En el frente económico, los datos de empleo en Estados Unidos dieron soporte al mercado. Las ofertas laborales subieron en mayo a su cifra más alta en dos años, lo que reforzó la percepción de resiliencia en la economía estadounidense. Al mismo tiempo, la moderación de algunos riesgos en Medio Oriente ayudó a reducir presiones sobre el petróleo, aunque la incertidumbre comercial y geopolítica continuó como factor de cautela.
La Reserva Federal se mantuvo como otro eje de atención. En junio, el banco central estadounidense dejó sin cambios su tasa de referencia en un rango de 3.50% a 3.75%, pero el mercado leyó un tono todavía restrictivo después de que sus integrantes ajustaron al alza sus proyecciones de inflación para 2026 y 2027.
México: BMV pierde fuerza y el peso cede terreno
En México, el balance fue menos favorable. El S&P/BMV IPC cerró junio en 66,967 puntos, con una caída diaria de 1% en la última sesión del mes. En el balance mensual, el índice retrocedió 2.4% en pesos y 3.1% medido en dólares, aunque aún conserva una ganancia acumulada de 4.1% en 2026.
El desempeño local estuvo marcado por una combinación de toma de utilidades, cautela ante reportes corporativos y sensibilidad a factores externos. Entre las emisoras con mejor desempeño mensual destacaron MFrisco, Volaris, OMA, GAP, Femsa, Mega y Danhos, mientras que Peñoles, Alsea, Soriana, Gentera, Vitro, Fibra PL, Chedraui, Grupo México y Cemex encabezaron las pérdidas.
El peso mexicano también cerró junio con presión. La moneda terminó alrededor de 17.49 unidades por dólar, con una depreciación mensual de 0.8%, lo que revirtió parte del avance observado en mayo. Monex ubicó al peso como la cuarta moneda más depreciada de América Latina durante el mes, afectada por la fortaleza global del dólar y por la cautela asociada al inicio de la revisión del T-MEC.
El dólar, medido por el índice DXY, avanzó 2.3% en junio, apoyado por una mayor demanda de activos refugio, la reconfiguración de expectativas sobre la Fed y episodios de aversión al riesgo. En ese contexto, el USD/MXN se movió en junio entre un mínimo de 17.15 pesos y un máximo de 17.67 pesos en el mercado interbancario.



