México entre dos Mundiales: 1986-2026, un análisis de 40 años
México entre dos Mundiales: 1986-2026

Un sábado 31 de mayo, hace 40 años, el presidente Miguel de la Madrid enfrentó un estadio Azteca enojado durante la inauguración del Mundial de 1986. En YouTube se puede observar cómo fue abucheado. No era para menos. Ese año, la economía terminaría con una caída de 3.1% y la inflación alcanzó el 105% anual. Además, la Ciudad de México aún mostraba las cicatrices del terremoto de 1985, cuando el Estado mexicano quedó rebasado y fue la sociedad la que salió a las calles a rescatar y acopiar. En aquel entonces, México había ingresado al GATT, el Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio. Era un país petrolero que no había sabido administrar la abundancia: las exportaciones de crudo se desplomaron 57% y, aun así, representaron el 39% del total. Ante esta caída y la enorme dependencia fiscal del petróleo, México lidiaba, al igual que otros países de América Latina, con una pronunciada deuda externa.

40 años después

Hoy, México ya no es un país petrolero; es una nación manufacturera que prosperó gracias al libre comercio con Estados Unidos y Canadá. La economía mexicana era mucho más pequeña, según el FMI: en 1986 representaba apenas el 3.5% de la estadounidense y el PIB per cápita era de 2,000 dólares. Actualmente, la proporción es del 6.5% y el PIB per cápita alcanza los 13,900 dólares. Hace 40 años no había democracia en México, aunque el partido hegemónico comenzaba un cisma entre los que apostaban por una economía de libre mercado y los que preferían una economía más estatista. Aquello desembocó en el fraude electoral de 1988, donde Cuauhtémoc Cárdenas habría derrotado a Carlos Salinas de Gortari en la carrera presidencial, pero irónicamente, Manuel Bartlett, futuro director de la CFE, fue el artífice de la trampa desde la Secretaría de Gobernación. Hoy, Morena busca convertirse en el partido hegemónico, lo cual es incompatible con la democracia y contradice las luchas ideológicas que le permitieron acceder al poder mediante el sistema electoral.

Indudablemente, en lo económico, México ha mejorado, aunque está por debajo de su potencial. El aspecto en el que ha empeorado es la seguridad. El Cártel de Guadalajara de los años ochenta palidece frente al tamaño, sofisticación y crueldad de las organizaciones actuales. El grave problema de los desaparecidos ha alcanzado una dimensión abrumadora. La extorsión está mucho más extendida que hace 40 años.

Banner ancho de Pickt — app de listas de compras colaborativas para Telegram

40 años en el futuro

Si el patrón 1986-2026 se repite y México vuelve a ser sede de otro Mundial en 2066, el país será radicalmente distinto. La inteligencia artificial apunta hacia un salto económico, político y social mucho más acelerado que los cambios experimentados en las últimas cuatro décadas. Los elementos de ese México se están construyendo ahora. Idealmente, evolucionaremos hacia una economía de servicios de alto valor agregado. La lógica indica que, al menos, ya deberíamos tener una unión aduanera en Norteamérica, con un mercado laboral mucho más integrado y fluido. Aunque la pertinencia de la educación media superior y superior está en transformación, los malos resultados de México en la prueba PISA son un mal indicio de cara al futuro. A juzgar por los miembros de la CNTE que están extorsionando, no solo la educación no mejorará: quebrarán el país si se les conceden sus demandas. En cuanto a la violencia, es difícil pensar que pueda empeorar sin provocar que el Estado mexicano deje de funcionar.

Ojalá que en el México de 2066 el o la líder del país pueda asistir a la inauguración sin temer abucheos; será señal de que se hicieron bien las cosas o de una realidad al estilo de Aldous Huxley.

Banner post-artículo de Pickt — app de listas de compras colaborativas con ilustración familiar