El riguroso entrenamiento de las tropas de montaña del Ejército de Tierra
Durante nueve meses, los soldados de las tropas de montaña del Ejército de Tierra enfrentan jornadas extenuantes de 12 a 20 horas diarias en condiciones extremas, donde los mayores desafíos son la nieve, el hielo y temperaturas gélidas por debajo de los cero grados. Este entrenamiento especializado se lleva a cabo para aprender a vivir, moverse y combatir en entornos hostiles de alta montaña.
La amenaza del frío extremo en operaciones militares
El comandante Jesús Chicharro, jefe del departamento de Montaña de la Escuela Militar de Montaña con base en Jaca (Huesca), advierte que en escenarios de frío extremo el medio ambiente puede resultar mortal antes incluso del enfrentamiento con el enemigo. Por ello, es fundamental contar con material adecuado y un entrenamiento previo exhaustivo para gestionar estas condiciones peligrosas.
Esta escuela, creada en 1945 para estandarizar la instrucción de las tropas de montaña, imparte uno de los cursos más prestigiosos y exigentes del Ejército de Tierra. A lo largo de su historia, aproximadamente 1.500 alumnos han pasado por sus instalaciones.
El proceso de selección y características de los alumnos
Cada año, alrededor de treinta militares con edades comprendidas entre los 22 y 26 años se someten a las pruebas de acceso, con una tasa de éxito del 80 al 90 por ciento. De esta manera sabemos que los alumnos están en condiciones de afrontar el reto, explica el comandante Chicharro.
Entre los 29 suboficiales y oficiales que realizan este año el curso de montaña para mandos, solo hay una mujer. Si logra superarlo, se convertirá en la tercera diplomada en la historia de la Escuela de Montaña.
La estructura del curso y condiciones de vida
El curso comienza en septiembre y se extiende durante nueve meses, siete de los cuales los alumnos residen en un refugio en Candanchú, situado en el Pirineo aragonés. Viven en régimen de internado y enfrentan duras jornadas de instrucción con temperaturas que pueden descender por debajo de los -10°C durante la fase invernal.
El objetivo principal es garantizar la seguridad de la fuerza para operar en entornos montañosos. La preparación abarca tres ámbitos fundamentales:
- Formación táctica para operaciones militares
- Instrucción técnica en técnicas de montaña
- Preparación psicológica para condiciones extremas
Un equilibrio entre formación técnica y preparación para el combate marca la diferencia, asegura el comandante Chicharro.
Pruebas extremas y situaciones límite
Los alumnos son sometidos a un ritmo constante de entrenamiento que los lleva a situaciones límite, sacándolos de su zona de confort. El comandante reconoce que llegan a experimentar miedo real durante el proceso formativo.
Entre diciembre y febrero, alcanzan un nivel que permite al profesorado exigirles aún más. A partir de ese momento, dos actividades clave ponen a prueba sus capacidades:
- Una práctica de cinco días (de lunes a viernes) donde los alumnos se desplazan en completa autonomía, requiriendo una planificación minuciosa. Llevan consigo todo el equipo, cargan mochilas de aproximadamente 40 kilos y construyen sus propios refugios de nieve para dormir.
- El ejercicio denominado 'reno', que se prolonga entre 5 y 7 días, durante los cuales los alumnos encadenan misiones tácticas en condiciones de frío extremo. Planean la misión, la ejecutan, se recuperan brevemente y comienzan otra misión, explica Chicharro.
Habilidades específicas desarrolladas
Durante estas pruebas, los instructores verifican que los alumnos pueden:
- Moverse eficientemente con esquís o raquetas de nieve
- Controlar técnicas de esquí alpino
- Dominar las rutinas de vida necesarias para sobrevivir al invierno en montaña
- Saber cómo abrigarse adecuadamente
- Cambiarse de ropa para evitar tener prendas mojadas en contacto con el cuerpo
El comandante señala que aunque el frío extremo, la nieve o el hielo reducen la operatividad, si trabajas todos los días sobre la nieve y sabes protegerte del frío, mantienes tus capacidades. En esencia, se trata de convertir los obstáculos del medio ambiente en ventajas estratégicas frente al enemigo.
Innovación en el entrenamiento: expedición a Noruega
Por primera vez en sus más de 80 años de historia, el curso se desplazará este año a Noruega. Durante dos semanas a finales de febrero, los alumnos realizarán formación en el país nórdico, lo que les permitirá obtener experiencia específica con temperaturas de -20°C, que pueden descender hasta -30° o -40°C en momentos determinados.
En este ambiente ártico, los militares enfrentarán pruebas extremas como:
- Saltar sobre hielo portando todo el equipo y ser capaces de salir después
- Realizar desplazamientos y vida sobre terreno nevado
- Construir refugios por debajo del nivel del suelo cubierto de nieve
Aunque el Pirineo ha demostrado ser un entorno muy adecuado para este tipo de entrenamiento, haber pasado por tierras noruegas es un plus de calidad, precisa el comandante.
El compromiso de los graduados
Una vez diplomados, los oficiales y suboficiales deben tener claro que son una herramienta de la nación y pueden ser requeridos para operar en zonas que exijan poner en práctica las competencias adquiridas durante el curso, recalca Chicharro.
La formación continua y la acumulación de horas de instrucción son esenciales para actuar en entornos inhóspitos, permitiendo que el cuerpo se aclimate gradualmente y mantenga su funcionalidad en condiciones extremas.