Cartuchos Militares Estadounidenses en Poder de Cárteles Mexicanos
Una investigación conjunta de The New York Times y el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ) ha revelado que los cárteles mexicanos están utilizando munición calibre .50 fabricada en una planta del Ejército de Estados Unidos para atacar a policías y civiles en México. Estos cartuchos, producidos en la Lake City Army Ammunition Plant, propiedad del gobierno estadounidense y principal fabricante de munición para sus fuerzas armadas, han sido introducidos de contrabando por la frontera y empleados en enfrentamientos de alto poder destructivo.
Evidencia en Ataques Mortales
De acuerdo con la investigación, en incidentes como el ocurrido en Villa Unión, Coahuila, en 2019, autoridades mexicanas hallaron casquillos calibre .50 con la marca Lake City. En ese enfrentamiento, murieron cuatro policías, dos civiles y 19 integrantes de un cártel. Testigos relataron que los disparos con este tipo de armas hacían vibrar el suelo debido a su extrema potencia.
Los cartuchos calibre .50 están diseñados específicamente para destruir vehículos y aeronaves ligeras. Aunque su uso civil es limitado, se venden legalmente en Estados Unidos, con un costo que oscila entre 3 y 4 dólares por unidad.
Datos Oficiales y Tráfico Hacia México
Desde 2012, la ATF (Oficina de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos) ha incautado más de 40,000 cartuchos calibre .50 en estados fronterizos con México. Aproximadamente un tercio de estos provenían de la planta Lake City, superando a cualquier otro fabricante.
Entre 2019 y 2024, las incautaciones aumentaron significativamente, con autoridades estadounidenses confiscando más de 36,000 cartuchos de este calibre en la frontera sur. En algunos casos, se trató de munición perforante e incendiaria, capaz de atravesar blindajes.
Las investigaciones indican que esta munición llega a los cárteles a través de:
- Compras legales en Estados Unidos
- Intermediarios
- Redes de contrabando organizadas
Impacto en la Violencia y Críticas
Expertos citados por The New York Times advierten que el calibre .50 inclina la balanza en los enfrentamientos, al permitir ataques a más de un kilómetro y medio de distancia, incluso contra helicópteros y vehículos blindados.
Familiares de policías asesinados han señalado que no se ha hecho lo suficiente para frenar el flujo de armas y municiones hacia México. La investigación subraya que, a pesar de operativos y acuerdos bilaterales, la munición de uso militar sigue llegando a manos del crimen organizado, aumentando drásticamente la letalidad de la violencia en el país.