Investigadores y buzos de la Subdirección de Arqueología Subacuática del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) localizaron los restos óseos de una mujer prehispánica y un conjunto de vasijas cerámicas intactas en el interior del cenote Yaakun, ubicado en Quintana Roo. El depósito ritual, recuperado a más de 24 metros de profundidad, aporta información inédita sobre las complejas prácticas funerarias y los patrones de peregrinación religiosa que se desarrollaron en la región peninsular durante el periodo Posclásico Tardío (1200-1521 d. C.).
El secreto de la haloclina
El hallazgo científico se registró tras cruzar una densa haloclina —capa física donde el agua dulce superficial se encuentra con el agua salada marina—, una frontera hidrológica que actuó como un sello hermético natural durante siglos. De acuerdo con los informes técnicos de la exploración, esta singular condición química y la absoluta ausencia de oxígeno en las profundidades permitieron la conservación excepcional tanto de la estructura ósea como de los componentes de los materiales cerámicos, elementos arqueológicos que habitualmente muestran un desgaste severo en contextos terrestres o expuestos a la intemperie.
Ofrenda intencional y culto al inframundo
Especialistas del INAH señalan que la cuidadosa disposición del cuerpo y la tipología de las vasijas cerámicas sugieren una ofrenda intencional estrechamente vinculada al culto del agua y a las deidades del inframundo maya, conocido tradicionalmente como Xibalbá. Durante esta etapa tardía, los sumideros kársticos (depresiones geológicas inundadas) no solo funcionaban como fuentes de abastecimiento vital para la supervivencia urbana, sino como los escenarios más sagrados y respetados para entablar comunicación directa con lo divino en la antigua provincia prehispánica de Ecab.
Divulgación y patrimonio
Esta minuciosa investigación subacuática forma parte medular del Proyecto de Arqueología Subacuática en Cenotes de Quintana Roo, el cual busca catalogar y proteger los contextos sumergidos de la entidad. Los restos de la bautizada espiritualmente como Yatzil (mujer amada) —nombre del cenote Yaakun que en lengua maya yucateca significa "amor" o "amar"— representan uno de los hitos más significativos del programa, reflejando el misticismo depositado en este cuerpo de agua.
Actualmente, los datos, registros y crónicas de este proyecto forman parte de la nueva exposición temporal que aloja el Museo Regional de la Costa Oriental (Mureco). La muestra de divulgación integra los paneles informativos y testimonios gráficos recabados en este yacimiento, conocido en el ámbito internacional del espeleobuceo (buceo técnico en cuevas inundadas) como Godzilla's Void debido a la imponente complejidad de su pozo vertical y a la presencia de densas nubes de ácido sulfhídrico que desafían constantemente los límites de la exploración moderna.
A través de precisos modelos en tercera dimensión y registros fotogramétricos de alta resolución, la exhibición en el Mureco documenta la destreza de los antiguos mayas para descender a estas cavidades profundas. Asimismo, el descubrimiento resalta la relevancia social de las mujeres en dicha época, asociadas con frecuencia a la producción alfarera especializada y a los rituales de la diosa Ixchel. Los restos óseos recuperados serán sometidos a rigurosos estudios de antropología forense en laboratorio para determinar con precisión la edad, la dieta y el origen geográfico de esta habitante caribeña.



