El cometa C/2026 A1 (MAPS), descubierto recientemente, se dirige hacia el Sol en un fenómeno que los expertos califican como de "todo o nada". Este cometa rozador solar pertenece a la familia de Kreutz, fragmentos de un cometa gigante que se rompió hace siglos. Su comportamiento es impredecible: podría desintegrarse o brillar intensamente.
Actualmente, el cometa tiene una magnitud de 8.6, visible solo con telescopios pequeños o binoculares potentes. Sin embargo, su brillo podría aumentar drásticamente si sobrevive a su paso cercano al Sol. El 4 de abril alcanzará el perihelio, el punto más cercano al Sol, donde se definirá su destino.
Desde México, el cometa será visible, aunque con condiciones menos favorables que en el hemisferio sur. Se puede observar bajo en el horizonte Oeste-Suroeste justo después del atardecer. Si sobrevive al perihelio, reaparecerá en el cielo del atardecer y podría ser visible con binoculares o incluso a simple vista.
En el mejor de los casos, el cometa podría alcanzar un brillo comparable al de Venus y ser visible durante el día. No obstante, los especialistas advierten que las predicciones son altamente variables. Se recomienda observar solo después de la puesta del Sol para evitar daños oculares por mirar al Sol con instrumentos ópticos.
Los cometas rozadores solares son volátiles: al calentarse, pueden fragmentarse o aumentar su brillo. Las estimaciones cambian constantemente. Para los aficionados a la astronomía, este es un momento único para presenciar la evolución de un objeto que podría convertirse en uno de los cometas más brillantes de los últimos años.



