El arquitecto chileno Sebastián Irarrázaval (1967) sostiene que la arquitectura no se limita a erigir edificios, sino que configura modos de habitar el mundo. Según el profesional, estas construcciones actúan como refugios ante la intemperie y como espacios que intensifican la experiencia vital de las personas.
La arquitectura como traductora de deseos
Irarrázaval, egresado de la Pontificia Universidad Católica de Chile y con estudios de posgrado en la Architectural Association de Londres, visitó México para participar en la Cátedra Luis Barragán del Tecnológico de Monterrey. En entrevista, explicó que un edificio o una casa deben ser "el mejor anfitrión y el mejor huésped" en su entorno, lo que implica traducir los anhelos de quienes los habitan. "Un arquitecto es también un traductor", afirmó.
Compromiso ético y social
El arquitecto señaló que no busca una arquitectura de autor, sino que prioriza las relaciones que la construcción establece con el exterior y el interior. Destacó el impacto que un edificio puede tener en una comunidad, como en el caso de la Biblioteca de Constitución, erigida tras el terremoto de 8.8 grados y el tsunami de 2010 en Chile. "La energía al diseñar un edificio público y una vivienda particular es la misma, pero la responsabilidad ética es mayor en el primero, porque afecta a personas que no pueden elegir", indicó.
Belleza con dimensión ética
Irarrázaval, con formación en Filosofía y Estética, comparó la arquitectura con la literatura: ambas requieren cuidado y estructura. Defendió la belleza como un concepto que integra armonía y bien. "En la belleza hay un componente ético", subrayó. Asimismo, abogó por una arquitectura que no derroche recursos, que considere a los trabajadores de la construcción y minimice el daño al suelo.
Lecciones desde la propia casa
En la Cátedra Luis Barragán, el especialista compartió su experiencia diseñando su propia vivienda, a la que calificó como su cliente más difícil. "Aprendí que hay un cuerpo que sostiene lo que firmamos, y que una arquitectura que no ve a los trabajadores no es honesta, aunque sea hermosa", reflexionó. Añadió que "la belleza más difícil no es la que suspende la gravedad, sino la que la reconoce".
Docencia y proyectos futuros
Irarrázaval, quien ha enseñado en el MIT, la IUAV de Venecia y el Politécnico de Milán, actualmente trabaja en el diseño de un teatro en Licantén, Chile. Concluyó que su ámbito de intervención es "el perímetro del sitio que me toca", y que siempre procura que esos límites se habiten con espacios para el descanso.



