El corazón de la capital mexicana vibró este 30 de abril con una de las presentaciones más esperadas del año. El noticiero más veraz de la televisión chilena, 31 Minutos, se apoderó de la plancha del Zócalo para celebrar el Día del Niño con un espectáculo masivo que reunió a varias generaciones de seguidores. Tulio Triviño, Juan Carlos Bodoque y el resto del elenco ofrecieron una jornada llena de música, humor y nostalgia que paralizó el Centro Histórico.
Ambiente festivo desde temprano
Desde tempranas horas de la mañana, miles de familias comenzaron a abarrotar las inmediaciones de la Plaza de la Constitución. Niños y adultos portaban carteles, peluches de los personajes y sombreros alusivos, demostrando que el fenómeno creado por Pedro Peirano y Álvaro Díaz mantiene su vigencia intacta en México.
Recorrido musical
El concierto recorrió los hitos musicales que marcaron a toda una generación. El público coreó a todo pulmón temas emblemáticos como Mi equilibrio espiritual, Bailan sin César y, por supuesto, la infaltable Yo nunca vi televisión. La interacción entre los títeres y los músicos en vivo creó una atmósfera mágica, donde las notas de cada canción se entrelazaron con los reportajes ambientales de Bodoque junto a las ocurrencias de Juanín Juan Harry.
El momento más emotivo
Pero el momento más emotivo fue cuando interpretaron Diente blanco, no te vayas de John Quijada. Cuando estaban por cerrar el acto, decidieron transformarla en un clásico de Juan Gabriel, y fue así como sonó el coro del drama amoroso Querida a todo volumen, coreada por miles de fanáticos. Este homenaje al Divo de Juárez fue uno de los puntos culminantes de la noche.
El evento no solo celebró el Día del Niño, sino que también reafirmó el cariño que el público mexicano tiene por 31 Minutos, un programa que ha trascendido fronteras y generaciones. La combinación de humor, crítica social y música sigue siendo una fórmula ganadora que conecta con chicos y grandes por igual.



