Roma celebra la alianza artística que forjó el Barroco europeo
Una exposición extraordinaria ha abierto sus puertas en el majestuoso Palacio Barberini de Roma, sede de la Galería Nacional de Arte Antiguo, dedicada a explorar la profunda y transformadora relación entre el genio escultórico Gian Lorenzo Bernini y su principal mecenas, el cardenal Maffeo Barberini, quien ascendería al trono papal como Urbano VIII. Esta muestra no solo conmemora una colaboración artística histórica, sino que también celebra el cuarto centenario de la consagración de la Basílica de San Pedro, proyecto monumental que unió sus destinos para siempre.
El encuentro que cambió el arte europeo
El mismo día de su elección como pontífice, el 6 de agosto de 1623, Urbano VIII mandó llamar inmediatamente a su escultor predilecto, estableciendo una alianza que el historiador y comisario Andrea Bacchi describe como "de una importancia extraordinaria para el destino de las artes de Roma y Europa". Según Bacchi, Urbano VIII fue el primero en comprender plenamente el potencial revolucionario del joven Bernini, entonces con apenas 25 años, en un momento crucial donde la Iglesia Católica buscaba reafirmar su grandeza tras el desafío protestante a través de un arte inmenso, dinámico y triunfal.
La exposición se estructura cronológicamente, comenzando con los orígenes formativos del artista bajo la tutela de su padre, Pietro Bernini, para luego documentar su emancipación creativa al servicio de su benefactor. Uno de los tesoros más destacados que viajó expresamente desde España es la estatua de 'San Sebastián', esculpida por Bernini en 1617 durante los años del cardenalato de Barberini y prestada por el Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid.
Obras maestras que definieron una era
El mármol blanco del santo mártir irradia una presencia impactante en las salas del palacio romano: la figura retorcida, con expresión extasiada, apoyada sobre el árbol de su martirio y asaetada, representa según Bacchi "una carnalidad y sensualidad desconocida por entonces" que busca implicar emocionalmente al espectador, característica fundamental del emergente estilo barroco.
La colaboración entre mecenas y artista alcanzó su máxima expresión en la Basílica de San Pedro, epicentro del catolicismo mundial. La muestra incluye bocetos originales de Bernini para elementos icónicos como:
- El colosal baldaquino de bronce que se yergue sobre la sepultura del apóstol Pedro
- El relicario que custodia la cátedra petrina
- El monumento fúnebre del propio Urbano VIII
El 18 de noviembre de 1626, hace exactamente cuatro siglos, Urbano VIII daba por concluida la reforma del templo con una bendición histórica, documento que se exhibe ahora en Roma gracias a un préstamo del Archivo y Biblioteca Capitulares de Toledo.
Retratos que capturan el paso del tiempo
Una sección particularmente reveladora presenta nueve bustos que Bernini esculpió de su mecenas a lo largo de dos décadas. Estas representaciones en mármol y bronce, dispuestas en secuencia cronológica, muestran de manera palpable la evolución de las facciones del pontífice, creando un testimonio escultórico único del paso del tiempo y de la profundidad de una relación que trascendió lo profesional.
Urbano VIII falleció en 1644, dejando un legado artístico monumental aunque no exento de controversias por su uso de materiales de la Roma Imperial (crítica que perdura en el dicho romano "Aquello que no hicieron los bárbaros, lo hicieron los Barberini"). Para Bernini, sin embargo, esta fue solo el comienzo de una larga y prolífica carrera que transformaría para siempre el rostro de Roma, con obras posteriores como:
- La espectacular Fuente de los Cuatro Ríos (1651) en Plaza Navona
- El trascendental 'Éxtasis de Santa Teresa' (1652) en la Capilla Cornaro
- La majestuosa columnata que rodea la Plaza de San Pedro
La exposición permanecerá en el Palacio Barberini como testimonio de cómo una alianza entre visión papal y genio artístico dio forma al Barroco, movimiento que redefinió la expresión estética europea y cuyo legado continúa maravillando a visitantes en cada rincón de la Ciudad Eterna.