Arquidíócesis de México inicia la Cuaresma con llamado al arrepentimiento
La Arquidíócesis de la Ciudad de México marcó el inicio de la temporada de Cuaresma con la tradicional imposición de ceniza a los fieles que acudieron a la Catedral Metropolitana este Miércoles de Ceniza. El ritual, que simboliza el arrepentimiento y la conversión, fue encabezado por Monseñor Luis Manuel Pérez Raigoza, obispo auxiliar de la arquidiócesis, durante la Eucaristía del mediodía.
Exhortación a la reconciliación y la fe
En su homilía, el religioso hizo un enérgico llamado a los asistentes para que aprovechen este período litúrgico como una oportunidad única de arrepentimiento, conversión y reconciliación. "Como una oportunidad de arrepentimiento, de conversión y reconciliación con Dios, con los demás y con nosotros mismos incluso; todavía es tiempo, éste es el tiempo oportuno, hermanos, es el tiempo de salvación", declaró Monseñor Pérez Raigoza.
El obispo auxiliar instó a los fieles a centrar nuevamente sus vidas en Dios, elevando hacia Él su mirada y asumiendo la exhortación que recibirían durante la imposición de ceniza: "Arrepiéntete y cree en el Evangelio". Subrayó que este tiempo litúrgico representa el momento perfecto para reparar errores y encontrar el camino de la luz que mejore tanto acciones como pensamientos.
Testimonios de fe y tradición
Algunos de los fieles presentes compartieron sus reflexiones sobre la importancia de mantener viva la fe durante esta temporada. Mario Calderón expresó: "Tienes algo en quién creer: en Dios crees; la fe es Dios. Entonces, para nosotros la fe en la Iglesia te jala mucho porque aquí está Dios, y para mí eso es la fe".
Por su parte, Erick Jaime destacó el significado profundo de la tradición: "Esto es una costumbre de mucho tiempo con el propósito de recordar que polvo somos y en polvo nos vamos a convertir, y es la oportunidad para hacer la reflexión, arrepentirse de nuestros pecados y procurar, en la medida de lo posible, seguir de la manera más leal posible los Diez Mandamientos".
Orígenes y simbolismo del ritual
La imposición de ceniza tiene sus raíces en los primeros siglos del cristianismo, donde surgió como un símbolo público de arrepentimiento. Este acto representa el intento de morir a los deseos mundanos para vivir plenamente en Cristo. En la liturgia católica, el color morado que predomina durante la Cuaresma simboliza la penitencia y la preparación.
Este mismo color se utiliza durante el tiempo de Adviento, como preparación para la Navidad, y actualmente en la Cuaresma como preparación para la Pascua. También aparece en celebraciones penitenciales o de difuntos, reforzando su asociación con la reflexión y el renacimiento espiritual.
La celebración del Miércoles de Ceniza no solo marca el comienzo de los cuarenta días de Cuaresma, sino que establece un tono de introspección y renovación espiritual que guiará a la comunidad católica hacia la Semana Santa y la celebración de la Resurrección.



