Baúl Cinematográfico: El acervo de vestuario más grande de México que viste al cine y la televisión
Baúl Cinematográfico: El mayor acervo de vestuario en México

Baúl Cinematográfico: El guardián del vestuario histórico del cine mexicano

Detrás de una discreta puerta de herrería blanca en la colonia Roma, se esconde un tesoro cinematográfico: el Baúl Cinematográfico, el acervo de vestuario más extenso de México. Fundado en 1989, este espacio ha vestido innumerables producciones de cine, televisión y teatro, desde la cinta Arráncame la vida hasta series como Como agua para chocolate y María Félix: La Doña. Su colección, que inició con piezas adquiridas de los Estudios Churubusco, ahora abarca miles de prendas de diversas épocas, preservando un patrimonio cultural a menudo olvidado.

Un legado salvado del olvido

La diseñadora de vestuario María Estela Fernández, ganadora de seis premios Ariel, relata cómo nació este proyecto. "Felipe Cazals, director de cine, me alertó sobre la posible pérdida del acervo acumulado en los Estudios Churubusco debido a la construcción del Centro Nacional de las Artes. Decidimos adquirir esas bodegas para salvarlas, y así nació el Baúl Cinematográfico", explica. La colección incluye desde botas de Emilio 'El Indio' Fernández hasta la chamarra del personaje Cochiloco, interpretado por Joaquín Cosío en El infierno, así como vestidos originales de 1900 y ropa típica de los años 70.

Un acervo diverso y accesible

Con un espacio de 650 metros cuadrados, el Baúl Cinematográfico alberga prendas que van desde la prehistoria y épocas vikingas hasta el siglo XX, incluyendo:

  • Trajes militares, cascos y sombreros de la Revolución Mexicana.
  • Vestidos coloridos y zapatos de la era disco de los años 70.
  • Ropa de curas, trajes típicos regionales y atuendos de hospital.
  • Piezas originales y réplicas creadas para emular épocas específicas.

María Estela Fernández destaca que, aunque el acervo está abierto al público general para fiestas temáticas, su principal objetivo es servir a la industria audiovisual. "Aquí se puede encontrar de todo, desde conquistadores hasta el México profundo. Es un recurso invaluable para dar vida a personajes memorables", afirma.

La lucha por la preservación del vestuario fílmico

A diferencia de Hollywood, en México no existe una cultura institucionalizada para conservar el vestuario cinematográfico. Fernández y otras diseñadoras han alzado la voz para concienciar sobre esta carencia, como se evidenció en la exposición La ausencia iluminada del vestuario durante el Premio Ariel 2024. "No hay dónde estudiar o conservar el vestuario en México. Es una labor que requiere curaduría museográfica, pero no hay interés de las autoridades", lamenta.

El mantenimiento de las piezas es una tarea costosa y compleja, que incluye limpieza manual, costura y protección contra la luz para preservar colores. "Es una labor enorme y cara, pero necesaria para mantener vivo este patrimonio", señala Fernández, quien inició su carrera como actriz antes de dedicarse al diseño de vestuario, inspirada por la vestuarista Fiona Alexander, madre de Diego Luna.

Un espacio con historia y conexiones estrechas

El Baúl Cinematográfico ha tenido varias sedes a lo largo de sus 37 años, estableciéndose hace 18 en Chihuahua 100. Para rentar vestuario, ya sea para producciones o eventos personales, los interesados deben dejar un depósito en garantía y una copia del INE, con precios que varían según las piezas. Fernández, quien ha vestido a figuras como Diego Luna y Gael García Bernal, subraya la importancia emocional de este acervo. "Cada prenda cuenta una historia, y a través del vestuario podemos revivir personajes y épocas que forman parte de nuestra identidad cultural".