El equipo de Britney Spears ha negado rotundamente los reportes sobre un presunto comportamiento errático de la cantante en un restaurante de Los Ángeles, California. Los hechos habrían ocurrido la noche del miércoles 13 de mayo en el establecimiento Blue Dog Tavern, ubicado en Sherman Oaks.
Versiones encontradas sobre lo sucedido
Testigos citados por el portal TMZ afirmaron que la cantante protagonizó un momento de tensión que incluyó gritos y el uso de un cuchillo. Según estas versiones, el ambiente en el lugar se tornó incómodo, provocando que otros comensales manifestaran temor por su seguridad personal. Sin embargo, los representantes de la intérprete calificaron estas acusaciones de falsas y exageradas.
De acuerdo con la declaración oficial, Spears simplemente cenaba con su asistente y su equipo de seguridad cuando comenzó a relatar una anécdota sobre sus mascotas, lo que explicaría los ruidos escuchados por los presentes. El periodista Jeff Sneider, quien aseguró haber estado presente durante la cena, describió la situación como un momento de caos, señalando que el restaurante entero reaccionó con asombro ante la salida de la artista y que una clienta se sintió particularmente vulnerable.
Detalles adicionales del incidente
A estos testimonios se sumaron informes de Page Six, donde se mencionó que empleados del lugar tuvieron que intervenir debido a que la cantante intentó fumar cerca de la entrada. También se reportó un desorden inusual en la mesa tras la retirada del grupo. La defensa de la cantante insiste en que el cuchillo mencionado solo fue utilizado para partir una hamburguesa. Su equipo sostiene que este tipo de noticias buscan reactivar la imagen negativa que la prensa proyectó sobre ella hace dos décadas.
Contexto legal reciente de Britney Spears
Este episodio ocurre días después de que Spears obtuviera libertad condicional. El pasado 4 de mayo, la cantante aceptó su culpabilidad en un cargo de conducción temeraria en Ventura, California, lo que derivó en una sentencia supervisada por un año. Como parte de este acuerdo judicial, la artista debe cumplir con un estricto calendario de terapia psicológica semanal y visitas mensuales a un psiquiatra. Además, las autoridades han ordenado inspecciones vehiculares para garantizar que no consuma sustancias prohibidas.
Asimismo, distintos medios estadounidenses informaron que los hijos de Britney, Sean Preston y Jayden James, tuvieron mucho que ver en la decisión de buscar ayuda profesional. La cantante continúa enfocada en su bienestar y en retomar su carrera artística.



