A pocos pasos de la Catedral de Notre-Dame, París alberga un tesoro de valor histórico incalculable: el Caveau de la Huchette. Este local subterráneo, que ha animado el subsuelo parisino durante 80 años, es una madriguera de cuerdas, teclas y vientos metales, como una catacumba del jazz.
El club de jazz más antiguo de Europa
El icónico local, cuyas paredes guardan más de cuatro siglos de historia, es el club de jazz más antiguo de Europa aún en activo. Según su dueño, Didier Dorise, es además el único en todo el continente que cuenta con una pista de baile.
A estas particularidades se suman pequeñas y grandes historias que convierten al Caveau en un lugar único. Por ejemplo, de no ser por este local, no existiría la celebérrima banda británica Los Beatles.
La conexión con los Beatles
En los años 50, explicó Dorise, un estudiante de la Universidad de la Sorbona llamado Alan Sytner visitaba el Caveau con frecuencia. Al regresar a su casa en Liverpool, decidió crear un club similar. En 1957 fundó The Cavern Club, que replicó la estética subterránea del Caveau y se convirtió en el único sitio de la ciudad donde los músicos improvisaban y se conocían. Allí, John, Paul, George y Ringo se dieron a conocer a inicios de los años 60.
El actual propietario de The Cavern está convencido de que, sin el Caveau de la Huchette, no habría existido The Cavern y los Beatles nunca se habrían conocido. Es una historia increíble, agregó Dorise.
Actuaciones nocturnas y público joven
Actualmente, el Caveau ofrece actuaciones todas las noches para un público de todas las edades, con una importante presencia de jóvenes. Dorise atribuye este fenómeno a la filmación de la famosa película La La Land (2016), en la que Ryan Gosling y Emma Stone tocan el piano y bailan bajo los arcos del Caveau.
Tuvimos la suerte de aparecer en la película de Damien Chazelle, lo que nos dio renombre internacional y atrajo a una clientela joven curiosa que quería descubrir esta música. Al final, quedaron completamente cautivados, explicó.
El swing como esencia
Aunque el Caveau acoge actuaciones de jazz de todo tipo desde hace ocho décadas, siempre se mantienen en la órbita del swing, una forma más cadenciada de tocar que invita a moverse y compartir la música. Dorise opina que el éxito actual radica en la interacción entre los artistas y el público: los jóvenes pueden ver a músicos reales a solo 50 centímetros de distancia, lo que les fascina y los acerca a la cultura de la música en vivo.
Artistas legendarios
En el Caveau han tocado algunos de los nombres más importantes de la historia del jazz, como los estadounidenses Lionel Hampton, Bill Coleman y Panama Francis, así como artistas españoles como Andrea Motis y David Giorcelli.
Una historia de película
La rica historia del local se remonta al siglo XVI, cuando el subterráneo era lugar de encuentro para sociedades secretas, como los rosacruces y una logia masónica en el siglo XVIII. También fue punto de reunión para miembros de la Orden del Temple y para un tribunal revolucionario durante la Revolución Francesa.
Antes había un segundo subsuelo con seis celdas: allí llevaban a los prisioneros, los juzgaban y a la mayoría los guillotinaban en el mismo lugar. Los cuerpos eran arrojados a un pozo detrás del piano. Es cierto que antes del jazz, esto era un poco más macabro, contó Dorise entre risas. En esa época, el local fue frecuentado por revolucionarios como Maximilien Robespierre y Georges Danton.
Los inicios del Caveau en el jazz se dieron en 1946, tras el desembarco de soldados estadounidenses en las playas de Normandía al final de la Segunda Guerra Mundial. Los anteriores propietarios abrazaron la música que las tropas americanas habían traído consigo.



