Cineasta mexicana transforma el duelo materno en documental ambiental premiado
Duelo y naturaleza se fusionan en documental mexicano premiado

El cine como lenguaje para comprender la vida y la muerte

La cineasta mexicana Mati Covarrubias ha encontrado en el séptimo arte un lenguaje único para despedirse, comprender y agradecer. Su documental "La bahía de mi vida" representa mucho más que una obra cinematográfica: es una experiencia sensorial donde el dolor personal se funde con la biodiversidad de la costa jalisciense, creando una reflexión profunda sobre la existencia humana frente a la naturaleza.

Un proyecto nacido del amor filial

El documental, filmado en escenarios de Puerto Vallarta y Bahía de Banderas, presenta a una mujer que se prepara para su último día de vida mientras su hija busca en la naturaleza la sabiduría necesaria para comprender la serenidad con la que su madre se despide. Covarrubias reveló en entrevista que el proyecto nació de una experiencia personal decisiva: "Sobre todo fue el momento en que mi mamá me dijo que ya se iba. Saber que una persona se iba para mí era que dejara de respirar, de beber agua, de mantenerse conectada con la atmósfera de la tierra".

Guardianes ambientales como eje narrativo

Uno de los pilares fundamentales del documental es la presencia de ocho protectores de la biodiversidad, a quienes Covarrubias denomina "guardianes". Estas personas dedican sus vidas a preservar especies como ballenas, tortugas y guacamayas en la región. "Me siento honrada de honrar a los guardianes, mientras iba grabando aprendía de su humildad, de su sabiduría", expresó la directora.

La cineasta descubrió que el contacto con estos personajes le permitió comprender la paz interior de su madre antes de morir. Esa serenidad, según explica, provenía de una estabilidad emocional profunda que la naturaleza refleja constantemente. El documental incluso registra la despedida real de su madre, escena que se combina con la liberación de una ballena, creando una poderosa metáfora visual sobre el tránsito y la libertad.

Reconocimiento internacional y distribución global

La obra, que recientemente obtuvo el premio Excelencia Turística Sostenible en Madrid, ha sido reconocida por su enfoque ambiental, emocional y espiritual. Actualmente puede verse en Amazon Prime Video, plataforma que la directora considera como una de las más importantes a nivel mundial.

El documental ha tenido presencia en diversos circuitos cinematográficos:

  • Galardón Rizoma Medio Ambiente en el Festival Internacional de Cine de Tequila
  • Formó parte de la apertura de los Premios Ariel 2025 en Puerto Vallarta
  • Integró la selección oficial del Latin American Film Festival de Ottawa
  • Tuvo una presentación especial en el Museo Memoria y Tolerancia

Desafíos técnicos y logísticos del rodaje

La producción implicó retos considerables que el equipo superó con determinación:

  1. Filmación por mar, tierra y aire con apoyo de empresarios locales
  2. Un integrante sufrió la picadura de un alacrán en el bosque
  3. Enfrentaron un huracán durante la producción
  4. La inundación de una embarcación prestada
  5. Largas jornadas a pie para completar escenas

"Para filmar naturaleza, se requiere esperar a que ella se muestre. Nosotros fuimos profundamente privilegiados de estar con las cámaras encendidas cuando pasaron cosas importantes", reflexionó Covarrubias. Entre esos momentos destaca el registro del rescate de una ballena que arrastraba más de 220 metros de cuerda y lastre tras recorrer miles de kilómetros.

Un llamado a reconectar con la naturaleza

Para la directora, la vida moderna ha creado una ilusión peligrosa de separación entre las personas y el entorno natural. "La tierra la vemos como un escenario donde estamos parados, aislados y separados de su función, pero en realidad es nuestro cuerpo extendido, yo soy el resultado de la naturaleza", afirmó.

Covarrubias invita a reconectar con lo esencial mediante acciones simples: sentarse bajo un árbol, escuchar el silencio, observar aves o flores. Este retorno a la experiencia sensorial representa, para ella, un camino hacia una "mente fecunda" en lugar de una "mente productiva", ofreciendo una alternativa al estrés constante y la rumiación mental que predominan en las ciudades.

El documental "La bahía de mi vida" se erige así como un testimonio cinematográfico que trasciende lo personal para convertirse en una meditación universal sobre nuestra conexión con el mundo natural y el significado profundo de la existencia.