El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) ha dado a conocer el hallazgo de diversos contextos funerarios en la comunidad de Ignacio Zaragoza, en Tula de Allende, Hidalgo, durante los trabajos de construcción del Tren México-Querétaro.
Detalles del descubrimiento
Desde septiembre de 2025, un equipo del Proyecto de Salvamento Arqueológico del Tren de Pasajeros Ciudad de México-Querétaro, encabezado por el arqueólogo Víctor Heredia Guillén, ha trabajado en un área de 2 mil 400 metros cuadrados que coincide con el trazo ferroviario. Los primeros indicios surgieron al observar materiales dispersos en la superficie, especialmente restos de cerámica posclásica Coyotlatelco y Mexica (900-1521 d.C.), lo que llevó a realizar pozos de sondeo que revelaron desplantes de muros.
El arqueólogo Jonathan Velázquez explicó que, mediante un video, se detalló que en la localidad de Ignacio Zaragoza se realizó un recorrido previo sobre el trazo de las vías, identificando materiales en superficie que indicaban un posible sitio arqueológico. Posteriormente, se iniciaron trabajos de sondeo para confirmar los datos. Además, se han utilizado vuelos de dron para generar ortofotos y se comenzó la excavación a finales de septiembre de 2025.
Contexto histórico
Según el INAH, el sitio arqueológico Ignacio Zaragoza experimentó reocupaciones durante el periodo posclásico tardío, y la mayoría de los elementos están asociados a las fases Tlamimilolpan (225-350 d.C.) y Xolalpan (350-550 d.C.), pertenecientes a la época teotihuacana. A lo largo de mil 800 años y el uso agrícola del terreno, se produjo la remoción de piedras de las construcciones antiguas.
A pesar de ello, las excavaciones permitieron descubrir diversos contextos funerarios realizados por los ocupantes originales, aprovechando el afloramiento rocoso sobre el que se asienta la unidad habitacional. Dentro de las habitaciones se encontraron cistas en superficie y tumbas similares a las de tiro, excavadas en el tepetate.
Restos óseos encontrados
La arqueóloga Laura Magallón informó que se han registrado más de una decena de enterramientos colectivos e individuales, recuperando osamentas completas e incompletas, principalmente huesos largos de extremidades superiores o inferiores. Datos preliminares de los antropólogos físicos José Manuel Cervantes y Abril Machain indican que los restos pertenecen a individuos infantiles (al menos uno de entre 8 y 11 años), juveniles y, en su mayoría, adultos.
Este hallazgo resalta la riqueza arqueológica de la región y la importancia de los trabajos de salvamento durante la construcción de infraestructura moderna.



