Etgar Keret: Vivimos en el penthouse de Babel, un mundo absurdo y tecnológico
El reconocido escritor israelí Etgar Keret ha presentado su más reciente obra, El blues del fin del mundo, una colección de cuentos que cuestiona de manera irónica y profunda la inmediatez tecnológica y las dinámicas sociales del siglo XXI. En una entrevista exclusiva, Keret compartió sus reflexiones sobre cómo la realidad actual, aunque difícil para vivir, se convierte en un terreno fértil para narrar historias.
La Torre de Babel moderna: redes sociales y fragmentación
Keret compara nuestra era con la Torre de Babel, señalando que millones de personas habitan una versión digital de esta torre, sentadas frente a computadoras, intentando llevar a la humanidad a un siguiente nivel mientras sueñan con un futuro ideal. "Somos millones atrapados en el penthouse de Babel, dentro de un sueño de Facebook y redes sociales", afirma el autor, ganador del Book Publishers Associations Prize.
Sin embargo, advierte que al alejarnos de la virtualidad y observar nuestro entorno inmediato, surge un odio hacia quienes no comparten nuestros objetivos. Este sentimiento se despierta al salir de las redes sociales, donde no vivimos en el mundo real, sino en una burbuja ilusoria.
El blues del fin del mundo: una crítica a la tecnología deprimente
En su libro, Keret explora temas como tecnologías que prometen almas gemelas, concursos de televisión en un mundo sin Dios, y relaciones basadas en mentiras. "Lo que me frustra de este mundo tecnológico es que nos cuenta una historia deprimente", explica. Hoy, todos se sienten perdedores: conservadores ven locos de izquierda en las calles, mientras izquierdistas denuncian persecuciones fascistas, creando una atmósfera de desesperanza alimentada por palabras virtuales.
Personajes cotidianos y el absurdo de la inmediatez
Keret revela que los personajes principales de sus cuentos tienen una versión de sí mismo, algo que no ocurría en obras anteriores. "Me identifico con sus dilemas, es como mirar un espejo", confiesa. Utiliza el absurdo para buscar lógica en la humanidad, pero a menudo fracasa, destacando que la realidad misma es absurda.
Como ejemplo, ironiza sobre cómo, tras el intento de asesinato de Donald Trump, algunos afirmaron que Dios desvió la bala, ignorando figuras como Gandhi o Martin Luther King. "Esto sugiere que Dios es trumpista, pero ¿qué dice de mí y de quienes creen en Dios?", cuestiona.
La ficción compacta: un formato para tiempos fragmentados
Finalmente, Keret habla sobre su preferencia por el cuento o ficción compacta. "Escribir es como explotar, no sé hacerlo lentamente", dice, relacionando la intensidad emocional con la brevedad. Considera que el cuento es el formato ideal para nuestra época, donde todo cambia rápidamente, como un retrato que se modifica cada cinco minutos. "Vivimos en un mundo de fragmentos, y la única manera de retratarlo es a través de ellos", concluye, enfatizando cómo la literatura captura la esencia de una realidad tecnológica y absurda.



