La crítica de arte María Minera exigió al Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL) transparentar la integración del Consejo Técnico Consultivo que autorizó la exportación excepcional y temporal de las obras de la Colección Gelman Santander a España. En particular, se refirió a las 30 piezas protegidas con declaratoria de monumento artístico de Frida Kahlo, Diego Rivera, María Izquierdo, David Alfaro Siqueiros y José Clemente Orozco.
Cuestionamientos al proceso
Durante la mesa “La Colección Gelman. Certezas, dudas e incertidumbre”, realizada en el Auditorio Wigberto Jiménez M. de la Dirección de Estudios Históricos del INAH, Minera señaló que una decisión de tal magnitud no puede recaer en una sola persona, especialmente en la directora del INBAL, Alejandra de la Paz, quien no es experta en patrimonio nacional ni en arte moderno mexicano. “Venimos preguntando por el dictamen del comité y quién lo conforma porque una decisión de este tamaño no puede recaer en una sola persona que, además, no es experta en la materia”, afirmó.
Comparación con Italia
Minera comparó el caso con la reciente adquisición de un Caravaggio por parte del gobierno italiano, que destinó cerca de 40 millones de euros para fortalecer el patrimonio nacional. En contraste, lamentó que la Colección Gelman no haya sido adquirida por el Estado mexicano, lo que ha permitido que las obras terminen en manos privadas y fuera del alcance del público general.
Incumplimiento del testamento
Minera también señaló que Robert Littman, legatario de la colección, debió haber depositado las obras en un centro cultural o museo para su disfrute público, según el testamento de Natasha Gelman. “Él actuó como un heredero universal, que no era. Él era un legatario y ahí lo dice: se le entregaba este legado de 95 obras extraordinarias para que él fuera con esta misión única de dejar la colección en un espacio donde pudiera ser disfrutada por el público en general”, explicó.
Fragmentación y uso financiero
La escritora y periodista Adriana Malvido proyectó parte del testamento de Natasha y cuestionó que Littman no mantuviera unidas las 95 obras de los 18 artistas mexicanos, además de modificar el nombre del conjunto artístico. Propuso que el INBAL y el Museo de Arte Moderno (MAM) mantengan una sala con el nombre de la colección mientras se resuelve la situación.
Preocupación por deuda
Malvido también expresó su preocupación por el hecho de que el empresario Marcelo Zambrano se endeudara con el brazo financiero de Sotheby’s para adquirir las piezas, y que posteriormente la deuda se traspasara a Banca Santander, con la colección como garantía. Esto, según ella, convierte el acervo cultural en un activo financiero, lo cual calificó como “muy grave”.



