Los museos ya no quieren ser únicamente espacios de contemplación. Hoy buscan convertirse en lugares habitables, de diálogo y de construcción colectiva. Bajo esa premisa, se desarrolló la octava edición del Foro de Museos MUSA, organizado por el Museo de las Artes de la Universidad de Guadalajara, que este año reunió a gestores, directivos y especialistas para reflexionar sobre los nuevos desafíos de los recintos culturales y la necesidad de crear redes de colaboración.
Con el lema “Horizontes compartidos”, el encuentro realizado en el Paraninfo Enrique Díaz de León se enmarca en el Día Internacional de los Museos y tuvo como uno de sus ejes principales la experiencia del JOVEM Museo Jorge Vergara, un proyecto que apenas suma cinco meses de operación y que busca abrirse paso como un museo de arte y tecnología enfocado en las nuevas generaciones.
Construir un museo desde el origen: retos y decisiones fundacionales
Durante la conferencia “Construir un museo desde el origen: retos y decisiones fundacionales”, Ana Karina Vázquez, directora operativa del recinto, explicó que el proyecto sufrió una transformación radical desde sus primeras ideas. “La primera propuesta era algo muy pequeño, un espacio de 700 metros cuadrados pensado conceptualmente desde la memorabilia de Jorge Vergara, algo sencillo, con objetos que lo recordaran. Pero el proyecto fue creciendo, se fue enriqueciendo con opiniones y con la visión de Amaury Vergara y sus hermanas. Cada viaje les dejaba nuevas ideas y terminamos construyendo un espacio de dos mil metros cuadrados completamente distinto a la idea original”, explicó.
La directiva señaló que el concepto evolucionó hasta convertirse en un museo de arte y tecnología dirigido principalmente a jóvenes, aunque con la intención de resultar accesible para cualquier visitante. “Lo que quisimos fue buscar un museo enfocado a los jóvenes porque eso era lo que quería Amaury: que se interesaran en la cultura y en los espacios museísticos. Pero además queríamos que cualquier persona pudiera entrar, entenderlo y encontrar una oportunidad para mostrar su arte”. Enfatizó que el museo busca evocar el espíritu del empresario y su interés por impulsar artistas emergentes. “Jorge siempre creyó en los jóvenes. Muchísima gente se me acerca y me comparte que Jorge los apoyó en sus primeras pinturas, o que los mandó a estudiar, apostó por su trabajo. Eso era Jorge y eso es lo que queremos reflejar en el espacio. No buscamos imponer su presencia, sino evocar lo que representaba”.
La directora reconoció que uno de los principales retos ha sido operar un museo privado dentro de un corporativo como Grupo Omnilife-Chivas sin perder la esencia cultural del proyecto. “Somos un museo corporativo y eso a veces choca con lo cultural. Mi equipo son artistas, son almas libres, pero también tenemos que trabajar bajo lineamientos corporativos. Lo importante ha sido entender que pertenecer a un grupo así también nos da respaldo, estructura y herramientas para actuar sobre un plan”. Actualmente el recinto funciona con un equipo de apenas siete personas que realizan labores administrativas, curatoriales y operativas. “Las mismas personas están en taquilla, en tienda, trabajando la línea curatorial y buscando estrategias para generar ingresos. Porque otra de las grandes discusiones es entender cómo hacer sostenible un museo”.
En ese sentido, Vázquez insistió en que los espacios culturales deben comenzar a pensar en modelos autosustentables. “Tenemos que dejar de pensar solamente en pedir presupuesto. Hay que generar estrategias para que los museos puedan sostenerse. El arte tiene valor y las personas también deben entenderlo así”.
El desafío de ser un museo dentro del Estadio Akron
La ubicación del museo dentro del Estadio Akron representa otro de los retos permanentes para el recinto. La directora reconoció que muchas personas siguen creyendo que se trata de un museo de futbol o un homenaje tradicional a Jorge Vergara. “Tenemos que hacer entender que no somos un museo de futbol y que tampoco somos un museo dedicado únicamente a Jorge Vergara. Además dependemos de los horarios del estadio. Cuando hay partidos debemos cerrar antes del silbatazo inicial y eso afecta justo los fines de semana, que son los días más fuertes para cualquier museo”. A ello se suman problemas de accesibilidad y movilidad. “No tenemos transporte público cercano. La gente tiene que caminar mucho para llegar y estamos buscando alianzas que nos permitan resolver esas dificultades”. Pese a ello, aseguró que la respuesta del público ha superado las expectativas. “La primera exposición evocaba el espíritu de Jorge y buscaba inspirar a las personas a atreverse a soñar. Rebasamos los aforos que se manejan a nivel estatal y nacional y eso nos confirma que este es apenas el inicio de un gran espacio”.
El arte y la tecnología dentro de la experiencia sensorial
Por su parte, Marco Saavedra, coordinador de JOVEM, profundizó en la dimensión conceptual del proyecto y en la intención de crear un espacio donde arte y tecnología funcionen como herramientas de reflexión y experiencia sensorial. “El arte y la cultura tienen que conectar con las personas en un nivel más profundo. Nosotros buscamos compartir algo que vaya más allá de la comunicación inmediata”. Saavedra explicó que el museo nació sin una colección permanente, por lo que el gran reto fue construir experiencias desde cero. “Queríamos producir conversaciones, encuentros y experiencias. Somos un museo que constantemente pregunta a sus habitantes cómo interactúan con el espacio”. También señaló que el recinto apuesta por piezas interactivas, instalaciones lumínicas, esculturas cinéticas y experiencias sensoriales que acerquen al público a nuevas formas de vivir el arte. “No buscamos utilizar la tecnología como espectáculo. La pregunta es qué pasa con las personas después de salir del museo. ¿Cómo hacemos que la tecnología ayude a pensar, a detenernos y a ser más humanos?”. Saavedra aseguró que uno de los objetivos es provocar introspección incluso en un entorno asociado tradicionalmente al ruido y la euforia deportiva. “Muchos habitantes nos dicen que al entrar dejan de sentir que están en un estadio. Ese cambio de dinámica es justo lo que buscamos”.
Los museos no solo son espacios cerrados
La reflexión sobre los nuevos modelos museísticos continuó con la conferencia de Gabriela Gil Verenzuela, presidenta de la mesa directiva de ICOM México, quien insistió en la necesidad de que los museos dejen de concebirse como espacios cerrados y verticales. “Hoy el museo ya no puede limitarse a conservar objetos. También tiene que custodiar preguntas”, afirmó. La especialista señaló que el gran reto contemporáneo consiste en construir instituciones más abiertas, colaborativas y conectadas con las comunidades. “El museo contemporáneo no puede seguir viéndose como una institución aislada. Su fuerza depende de la calidad de los vínculos que logre construir”. Gil Verenzuela destacó que las alianzas culturales son indispensables para enfrentar desafíos relacionados con educación, inclusión, accesibilidad y sostenibilidad. “Los desafíos actuales son demasiado complejos para resolverlos de manera aislada. Los museos necesitan redes de trabajo”. También defendió la idea del museo como territorio de encuentro y no únicamente como edificio. “El museo no empieza ni termina en sus muros. Se expande cuando dialoga con las comunidades, con los artistas, con los investigadores y con las personas que resignifican sus contenidos”. Finalmente, la presidenta de ICOM México llamó a repensar la relación entre los recintos culturales y las comunidades. “Un museo verdaderamente activo no solo pregunta qué tiene en su colección. También pregunta a quién le habla esa colección, quiénes no se sienten convocados y qué voces faltan”.



