El historiador nahuatlato Miguel León-Portilla, a lo largo de su obra, "quiso demostrar, contra lo que muchos sostienen, que se puede amar lo prehispánico y al mismo tiempo se puede amar la herencia española", según destacó el historiador Javier Garciadiego Dantán durante el 'Homenaje a Miguel León-Portilla, a cien años de su nacimiento', realizado en el Foro Libertad en el marco de la XVIII Fiesta del Libro y la Rosa UNAM.
Sincretismo y convivencia histórica
Garciadiego insistió: "Fíjense, lo voy a repetir. Se puede amar a las culturas prehispánicas y al mismo tiempo amar la herencia española". Acompañado por el arqueólogo Eduardo Matos Moctezuma, señaló que el ejemplo visual que lo enorgullece y emociona es caminar por el Centro Histórico y ver la Catedral y el Templo Mayor, "la mayor expresión de sincretismo, de aculturamiento, de tolerancia, de convivencia histórica, porque esos somos". Preguntó: "¿Por qué tanto brinco, si el piso está muy parejo? Es evidente cuáles son nuestros antecedentes".
Defensa de las lenguas y los pueblos indígenas
Garciadiego también enfatizó la defensa de León-Portilla por la supervivencia de las lenguas y su interés por las personas indígenas actuales. "Siempre dijo que cada vez que moría una lengua, moría una visión del mundo, una cultura", recordó. Además, destacó su sensibilidad por los problemas económicos, sociales y culturales de las comunidades indígenas de México y del mundo.
Sencillez y pasión
Para Garciadiego, Don Miguel León-Portilla fue un ejemplo incansable e irrepetible, investido con 30 doctorados honoris causa, pero "nunca perdió su sencillez, su afabilidad, su interés por lo que estaban haciendo los otros". Lo consideró "el historiador más importante del siglo XX" y lo equiparó con Luis González y González, pues ambos estudiaron los pueblos pequeños de México, ya que "no podemos escribir historia nacional si no tenemos una perspectiva muy clara de lo que pasaba en estos miles de pueblos". Se opuso a "la historia bronce" y escribió con "el lenguaje de la tribu".
Construcción del campo de estudios prehispánicos
"Miguel León-Portilla, antes que nada, puso sobre la mesa todo un tema: el de las civilizaciones prehispánicas. Estudió su filosofía, su literatura y su religión; pero no solo se dedicó a su análisis: construyó el campo de los estudios prehispánicos", dijo Garciadiego. Para ello, creó instituciones académicas, fundó revistas, reunió a especialistas y organizó seminarios. Además, "fue un enorme divulgador y un conferencista imbatible". Garciadiego confesó que lo que más le gustaba de León-Portilla era su capacidad de transmitir pasión: "Si un conferencista no logra transmitir la pasión por su tema académico, no hay quien se lo crea".
Obras clásicas
Garciadiego destacó que León-Portilla fue autor de obras clásicas como La filosofía náhuatl estudiada en sus fuentes (1966), que provocó polémica incluso entre autoridades de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. "Ese libro es un parteaguas en el pensamiento mexicano". Su segundo gran clásico, La visión de los vencidos (1959), se ha reeditado en 35 ocasiones, siendo la obra más impresa de la colección Biblioteca del Estudiante Universitario de la UNAM.
Memorias para el público
Para conectar con la audiencia, Garciadiego regaló un ejemplar del libro Soy mi memoria (2026) a quien respondiera rápidamente la pregunta: "¿Quiénes fueron los dos mayores maestros de Miguel León-Portilla?" Una mujer contestó "Gamio y Garibay" y recibió el libro. Momentos antes, Eduardo Matos Moctezuma explicó que Ángel María Garibay fue reconocido por León-Portilla como uno de sus grandes maestros e inspiradores, al igual que Manuel Gamio, considerado padre de la antropología mexicana.
Anécdota de la tesis
Matos Moctezuma relató que en un principio no le querían aceptar la tesis por ser filosofía nahua, pero tras lucha pudo presentarla. En Soy mi memoria, León-Portilla narra los sucesos para llevar a feliz término su tesis. El examen se celebró en 1956, con un jurado presidido por Francisco Larroyo, y obtuvo Suma Cum Laude. Al finalizar, el padre Garibaldi lo felicitó porque pudo contestar a Larroyo, y Miguel preguntó: "¿Pero por qué me felicita, padre?" "Porque yo tampoco entendí sus preguntas", respondió Garibaldi, según el libro Nonagenario cuidam dicata. Homenaje a Miguel León-Portilla.
¿Quién fue Miguel León-Portilla?
Miguel León-Portilla (CDMX, 22 de febrero de 1926 - 1 de octubre de 2019) fue investigador, diplomático, formador de instituciones, maestro, autor prolífico y miembro de la Academia Mexicana de la Lengua. Obtuvo un grado en artes en la Universidad de Loyola de Los Ángeles en 1951 y el doctorado en filosofía en la UNAM en 1956. Fue miembro del Colegio Nacional, de la Academia Mexicana de la Historia, del Seminario de Cultura Mexicana, de la Academia Mexicana de la Lengua y miembro correspondiente de la Academia Cubana de la Lengua. Es autor de Visión de los vencidos (1959), México-Tenochtitlan, su espacio y tiempos sagrados (1979), Quince poetas del mundo náhuatl (1993) y Erótica náhuatl (2019), entre otras. Eduardo Matos Moctezuma subrayó que "abrió toda una serie de publicaciones, todos ellos referidos a la historia. Entre ellos hay una serie que quiero destacar, que son los Estudios de Cultura Náhuatl, que a la fecha todavía siguen saliendo y que han abierto las puertas a miles de antropólogos, historiadores, historiadores del arte, historiadores de las religiones, etcétera".



