La Chiquitibum: El origen del primer fenómeno viral mexicano en tiempos sin internet
Si crees que Larissa Riquelme fue la primera novia del Mundial, necesitas conocer la verdadera historia de La Chiquitibum, el primer fenómeno viral mexicano que cautivó al país durante el Mundial México 86, mucho antes de que existieran las redes sociales e internet como lo conocemos hoy.
El comercial que cambió todo
En medio de la euforia por la Copa del Mundo que se celebraba por segunda vez en México, con Pique como mascota oficial y la famosa "ola" naciendo en los estadios mexicanos, apareció en pantalla un comercial de televisión de Carta Blanca que marcaría un antes y un después. Una joven con cabello rizado rojizo, mirada seductora, aretes grandes y una playera cortada con el logo de la cerveza en el pecho, agitaba un pompón rojo mientras cantaba una porra que se quedaría grabada en la memoria colectiva.
Nadie conocía su nombre real, pero todos repetían "La Chiquitibum", el apodo con el que fue bautizada casi instantáneamente. El comercial, grabado en el majestuoso Estadio Azteca, se transmitió repetidamente durante las transmisiones del mundial, convirtiendo a esta desconocida en la sensación del momento.
Mar Castro: La mujer detrás del fenómeno
Detrás de esa imagen que cautivó a millones de mexicanos estaba Mar Castro, una joven de apenas 20 años con ascendencia española, estudiante de arte dramático y bailarina de ballet y jazz. En una entrevista exclusiva con Jacobo Zabludovsky para el noticiero 24 Horas, la actriz reveló cómo llegó a participar en el comercial:
"La verdad es que tengo muchos compañeros que se dedican a la publicidad, entonces me invitaron. Me gustó participar en parte en este mundial de futbol y no me imaginé el éxito que iba a tener realmente", confesó la joven, quien en ese momento ya participaba en la puesta en escena Sonata de espectros y se preparaba para actuar en la telenovela El camino secreto junto a Daniela Romo, Salvador Pineda y Pedro Armendáriz Jr.
La visita histórica a Excélsior
La popularidad de La Chiquitibum fue tan arrolladora que incluso visitó las instalaciones del periódico Exclésior en Bucareli 1, donde realizó una sesión fotográfica en las rotativas que quedó para la historia. Durante esa visita, derrochó una personalidad dulce y una belleza natural que atrajo todos los reflectores, pero también mostró una profundidad intelectual poco común para una figura mediática.
Amante de la poesía existencialista, de las letras de Miguel Acuña y los textos de William Shakespeare, Mar Castro tenía claras sus prioridades: "No pensé que fuera a tener esta repercusión, me halaga mucho este hecho, pero hubiera preferido esa reacción de la gente saliendo del teatro después de hacer uno de mis personajes", expresó con honestidad.
La creación del personaje
Como buena actriz, Mar estaba convencida de que el personaje que interpretaba en el comercial necesitaba tener esa personalidad latina tan característica de México. Ella misma contribuyó a la creación de La Chiquitibum con detalles que marcaron la diferencia:
- Cortar la playera: "Fue una casualidad porque me quedaba muy pequeñita y tuve que darle publicidad a la cerveza, la corté para que se abriera un poco más, también era la idea de darle un poco de salsa al comercial".
- La esencia mexicana: "Yo no pienso que sea la causante de todo sino que es el momento que está pasando México ahora, es el evento, que la gente está muy emocionada... Es todo en conjunto, la salsa de la sangre latina y una pequeña parte mía".
La actriz explicó con claridad su perspectiva profesional: "Me ha dado una imagen, pero es un personaje más de los que puedo hacer, quiero reconocer que Mar Castro puede dar una señora obesa, una embarazada, muchos personajes, no quiero que piensen que Mar Castro es esa persona que están viendo en el comercial".
La vida después del fenómeno
Después del Mundial México 86, Mar Castro continuó con proyectos artísticos pero gradualmente se retiró de la vida pública en México. Tomó la decisión de mudarse a Los Ángeles, California, donde desarrolló una carrera detrás de cámaras a través de una casa productora que fundó personalmente.
Además de su trabajo en producción, dedicó parte de su vida a la poesía y, en ocasiones especiales, al canto. Actualmente, continúa residiendo en California y mantiene activa su presencia en redes sociales, particularmente en Instagram, donde comparte aspectos de su vida y reflexiones personales.
Un legado que perdura
La historia de La Chiquitibum representa mucho más que un simple comercial exitoso. Es el testimonio del primer fenómeno viral mexicano en una época donde la fama se construía a través de la televisión abierta, sin algoritmos, sin likes y sin redes sociales. Mar Castro, con su talento y personalidad, demostró que detrás de cada personaje mediático hay una artista con sueños, aspiraciones y una profunda comprensión de su oficio.
Más de tres décadas después, su legado perdura como parte fundamental de la memoria colectiva del Mundial México 86, recordándonos que antes de los influencers digitales, ya existían figuras que capturaban la imaginación de todo un país con autenticidad y carisma genuino.



