Un libro que descubre el alma de las cantinas de Guadalajara y su historia
Carlos Enrigue ha recibido un regalo literario que considera altamente recomendable, especialmente en el contexto del próximo Mundial, cuando la ciudad busca realzar sus atractivos. Se trata de Esta vida es un sufrir. Las cantinas de Guadalajara 1898-2023, obra de Luciano Sandoval, con un prólogo de Antonio Ortuño y patrocinado por Lemus y Frangie durante sus respectivas presidencias municipales en Guadalajara y Zapopan. Enrigue opina que este patrocinio les otorgó puntos positivos, destacando la importancia de apoyar la cultura local.
Una guía invaluable para turistas y locales
El autor, Sandoval, demuestra un profundo conocimiento en su magnífica descripción de numerosas cantinas, muchas de las cuales ya son desconocidas para las generaciones actuales. Enrigue sugiere que este libro es una herramienta esencial tanto para turistas como para jaliscienses que no han explorado sus propios valores culturales. A través de sus páginas, se evocan memorias personales que el autor comparte con los lectores.
Por ejemplo, al leer sobre La Fuente, Enrigue recordó una anécdota con el cronista de Guadalajara, don Juan López, quien poco antes de fallecer le prometió mostrar una foto de su infancia en esa cantina, junto a su padre, el propio López y el poeta español Pedro Garfias. Lamentablemente, la muerte de López impidió recuperar esa imagen, a pesar de los esfuerzos por localizarla entre sus allegados.
Evocación de cantinas desaparecidas
Enrigue también agradece a Cuauhtémoc de Regil por invitarlo a presenciar obras de renovación en una de las cantinas más emblemáticas de la ciudad. Esto le trajo a la memoria un artículo que escribió años atrás, publicado por el Ayuntamiento de Guadalajara, sobre cantinas que ya han desaparecido. Cada vez que pasa por donde estaba Cue, en la calle de Colón, siente una profunda nostalgia, ya que era su cantina favorita.
Al mencionar algunas de estas pérdidas, Enrigue enumera lugares como:
- Caballito cerrero
- La maravillosa botana de La Imperial
- El Molachos, también conocido como La escalera
- La Oficina
- Saúl
Estos sitios, junto con otros como Los equipales, despiertan recuerdos vívidos. Enrigue recuerda que su padre frecuentaba Los equipales y solía llamar a casa por la tarde, bromeando al decir que estaba "en la China comunista". Allí, la familia le encargaba tacos de queso con chorizo y papas cocidas con limón y sal, creando momentos entrañables.
Un llamado al espíritu explorador
En conclusión, Enrigue cree que quienes posean un espíritu explorador y sigan con devoción este libro experimentarán grandes alegrías. Además, destaca que el Mundial será una oportunidad para valorar estos espacios históricos, haciendo que la experiencia valga la pena. Este libro no solo documenta la evolución de las cantinas, sino que también celebra su papel en la vida social y cultural de Guadalajara.
