Rafael Tovar y de Teresa: los 27 años de lucha para crear la Secretaría de Cultura
Los 27 años de lucha de Tovar y de Teresa por la Secretaría de Cultura

La batalla de casi tres décadas para crear la Secretaría de Cultura

La creación de la Secretaría de Cultura en diciembre de 2015 representó la culminación de un sueño de 27 años para Rafael Tovar y de Teresa, el diplomático, abogado y escritor que enfrentó una compleja red de obstáculos políticos, administrativos y sindicales para materializar lo que consideraba el proyecto más importante de su vida.

Los primeros intentos y la oposición inicial

En 1988, con apenas 34 años, Tovar y de Teresa comenzó a construir el andamiaje jurídico y administrativo que daría sustento a la futura secretaría. Recién creado el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), asumió la Coordinación de Modernización de la Cultura y su Legislación, trabajando junto al abogado Luis Cacho en los fundamentos requeridos.

Sin embargo, las circunstancias políticas y presupuestales de la época obligaron a abandonar temporalmente la idea. Víctor Flores Olea, primer presidente del Conaculta, se perfilaba como posible titular, recibiendo incluso trato de secretario de Estado por parte del presidente Carlos Salinas de Gortari.

La oportunidad tras un conflicto intelectual

En 1992, Flores Olea fue removido del cargo tras la renuncia de Octavio Paz al jurado del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes, en desacuerdo con la organización del Coloquio de Invierno. Este conflicto entre los grupos de las revistas Vuelta y Nexos abrió la oportunidad para que Tovar y de Teresa, entonces director del Instituto Nacional de Bellas Artes, asumiera la presidencia del Conaculta.

"Tovar fue muy conciliador con todos los intelectuales mexicanos, eso le valió ser titular del Consejo en tres ocasiones", recuerda Luis Cacho, quien posteriormente sería director Jurídico de la Secretaría de Cultura.

Los gobiernos panistas y el exilio diplomático

Durante los gobiernos de Vicente Fox y Felipe Calderón, Tovar y de Teresa fue reasignado al Servicio Exterior como embajador en Italia. Aunque Calderón lo llamó para encabezar los festejos del Bicentenario, la relación fracasó y renunció por desacuerdos en la organización.

Este retiro temporal como funcionario cultural lo dedicó a la escritura de su segunda novela, El último brindis de Don Porfirio, demostrando su faceta como escritor que ya había explorado con Paraíso es tu memoria.

El retorno y el impulso definitivo

Con el retorno del PRI a la presidencia y la llegada de Enrique Peña Nieto en 2012, Tovar y de Teresa fue confirmado como presidente del Conaculta por tercera ocasión. Aunque públicamente afirmaba que el Consejo funcionaba adecuadamente, internamente retomó con fuerza el proyecto de crear la Secretaría de Cultura.

La oposición más firme vino inicialmente de Emilio Chuayffet, primer secretario de Educación Pública del sexenio, quien según Cacho "siempre se opuso por razones políticas y personales", argumentando que perdería poder y presupuesto.

El cambio de actitud en la SEP

La situación cambió radicalmente con la llegada de Aurelio Nuño a la Secretaría de Educación Pública. Nuño respaldó la creación de la Secretaría de Cultura argumentando la necesidad de separar ambas áreas para que la SEP se concentrara exclusivamente en educación.

En una reveladora confidencia tras una entrevista en 2016, Tovar y de Teresa admitió que Chuayffet nunca lo apoyó, y que fue con Nuño cuando finalmente se destrabó el asunto.

Los argumentos a favor y en contra

Los defensores del proyecto esgrimían varias premisas:

  • Dar orden al entramado de dependencias culturales con duplicidades
  • No gastar más en burocracia sino en programas sustantivos
  • Crear una institución más fuerte políticamente, independiente de los vaivenes sexenales
  • Negociar directamente el presupuesto con Hacienda, sin mediación de la SEP

Los opositores, principalmente trabajadores y sindicatos del INAH e INBA, argumentaban:

  1. El vínculo histórico entre cultura y educación era indisoluble
  2. La discusión no se abrió al medio cultural, sólo a élites políticas
  3. Una secretaría no garantizaba per se la solución de los problemas culturales
  4. Se violaban principios del derecho positivo al crear primero la dependencia y después la ley

La aprobación final y el legado

El 10 de diciembre de 2015, la Cámara de Diputados aprobó la creación de la Secretaría de Cultura con 426 votos a favor, ninguno en contra y una abstención. El Senado ratificó la decisión seis días después. El decreto se publicó en el Diario Oficial de la Federación y Peña Nieto dio posesión a Tovar y de Teresa como primer secretario.

"Fue el proyecto de su vida personal, de su vida profesional y de su vida política", concluye Luis Cacho sobre la obsesión de Tovar y de Teresa.

El creador de la Secretaría de Cultura falleció el 10 de diciembre de 2016, exactamente un año después de la aprobación por los diputados, habiendo ocupado el cargo apenas unos meses pero dejando establecida la institución que había perseguido durante casi tres décadas.