Sofía Díaz Pizarro, comunicadora y especialista en bienestar emocional, comparte un sencillo ejercicio para manejar el berrinche de un niño sin perder la paciencia. La clave está en entender el cerebro del menor y acompañarlo con amor, sin perder el control cuando más lo necesita.
¿Por qué ocurren los berrinches?
Desde la neurociencia, los niños cuando hacen berrinche no están manipulando ni desafiando la autoridad de sus padres. Están sobrepasados por las emociones y carecen de herramientas para autorregularse. Su cuerpo está inundado de emociones y necesita descargar esa energía. Si el padre o la madre grita y castiga, el sistema nervioso del niño lo percibe como una amenaza y el berrinche se intensifica.
Ejercicio paso a paso para manejar el berrinche
La especialista indica un ejercicio práctico:
- Haz una pausa: Respira sin responder desde el impulso.
- Conecta antes de corregir: Agáchate, míralo a los ojos y valida su emoción. Por ejemplo: “Sé que estás enojado porque no querías apagar la tele”.
- Nombra la emoción: Ponerle palabras a lo que siente activa su corteza prefrontal y lo ayuda a calmarse.
- Quédate cerca: No necesita gritos, necesita sentirte presente y capaz de sostener sus emociones. Esto le da seguridad.
Cuando el menor se calme, entonces el padre puede enseñar. Solo ahí podrá escuchar y aprender. Este ejercicio para manejar el berrinche sirve para educar con amor, sin gritos ni castigos.
Beneficios de este enfoque
Al validar las emociones del niño, se fortalece el vínculo afectivo y se fomenta la autorregulación emocional a largo plazo. La neurociencia respalda que la conexión y la empatía son más efectivas que el castigo para el desarrollo cerebral infantil.



