Mario Pagano presenta su visión del amor como ciclo en el Museo Jumex
El cineasta y artista multidisciplinar venezolano Mario Pagano ha presentado su obra más personal y ambiciosa hasta la fecha, titulada "Amor eterno: una tragedia anunciada". Este proyecto, respaldado por los prestigiosos museos Thyssen-Bornemisza de España y Jumex de México, propone una experiencia sensorial profunda que busca desmitificar el amor romántico tradicional y explorar su naturaleza cíclica.
Un diálogo filosófico sobre los vínculos afectivos
Durante un pase exclusivo y privado para medios seleccionados, Pagano sostuvo un distinguido diálogo donde explicó que su obra no busca idealizar el amor para siempre, sino presentarlo como un proceso de transiciones, oscuridad y aprendizaje continuo. La charla se convirtió en un espacio de reflexión filosófica sobre los vínculos afectivos y la identidad, donde el director compartió su visión multidisciplinar del arte y la vida.
Pagano, quien también ejerce como guionista, productor y músico, propone un viaje cinematográfico que transita por la pasión, el erotismo y la oscuridad inherente a toda relación que nace bajo la promesa de eternidad. La producción se perfila como un film poético que explora cómo el amor muere y renace a través de diferentes parejas y etapas de la vida, destacando las dificultades que las personas enfrentan para vivir estos procesos naturales.
La danza como lenguaje narrativo fundamental
En la Sala 1 del Museo Jumex, Pagano interactuó con periodistas y resaltó el uso de la danza y las artes plásticas como lenguajes fundamentales que sustituyen al diálogo convencional. "El amor es, en su raíz, un baile que no se puede ejecutar en solitario", afirmó el director, explicando que esta coreografía vital puede ser de amor, pero también de muerte, reflejando el movimiento constante de las parejas.
La colaboración especial de Joaquín de Luz, figura de renombre internacional y ex director de la Compañía Nacional de Danza, aporta una calidad estética excepcional al proyecto. Sus coreografías funcionan como motor emocional que transmite sentimientos que las palabras no logran capturar, permitiendo que el espectador sea testigo de la "danza de la muerte" que ocurre simbólicamente cuando un vínculo afectivo llega a su fin.
Los museos como espejos del alma
Los espacios museísticos juegan un papel fundamental en la creación de una atmósfera ilusoria que desdibuja los límites entre lo real y lo surrealista. El rodaje en el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza y el Museo Jumex sitúa a la obra en un plano donde el arte contemporáneo y el clásico dialogan directamente con las pasiones humanas.
Pagano describió la entrada al museo como un acto de amor silencioso, donde los personajes se conectan con obras que funcionan como catalizadores de su propia historia. Entre las piezas destacadas se encuentra "La muerte de Atenas" de Auguste Rodin, que simboliza dinámicas de poder y opresión dentro del amor, sirviendo como espejo de la crisis que atraviesa la pareja protagonista.
Simbolismo cromático y banda sonora ancestral
La simbología de los corazones de colores estructura la narrativa visual de esta tragedia poética:
- El corazón rojo representa el estallido inicial de la pasión
- El corazón azul simboliza el enfriamiento provocado por la rutina
- El corazón gris aparece cuando el sentimiento se convierte en cenizas
Pagano utiliza este juego cromático para ilustrar cómo, en muchas crisis, los latidos de la pareja dejan de estar sincronizados. La banda sonora, compuesta también por el director, añade una capa adicional de profundidad con influencias árabes que remiten a lo más ancestral, conectando al público con las raíces más antiguas de las historias de amor.
Una invitación a reaprender el amor
Ante la pregunta sobre si la obra propone reaprender la noción del "fracaso amoroso", Pagano respondió con una reflexión sobre la educación cultural y religiosa que ha idealizado el amor bajo el mito de "vivieron felices para siempre". Según el director, el filme busca que el espectador comprenda que las crisis son etapas necesarias y que "aprender a terminar bien es quizás el mayor acto de amor" para permitir que el ciclo de renacimiento comience.
El proyecto se aleja deliberadamente del lenguaje cinematográfico tradicional para situarse en un circuito que abraza tanto las salas de cine como los museos. Pagano insiste en que "Amor eterno" es una obra de arte en sí misma, diseñada para ser apreciada principalmente por su valor plástico y para provocar un choque emocional que cuestione cómo vivimos el amor.
Al integrar danza, pintura y escultura, el director logra que el dolor de una ruptura se transforme en objeto de contemplación estética. Con el respaldo de Good Friends Pictures, esta cinta promete dejar una huella duradera en los espectadores que se atrevan a cuestionar sus certezas sobre el amor eterno.



