Eduardo Matos Moctezuma narra la curiosa historia detrás de su autoobituario
Con su característico humor inteligente, el reconocido arqueólogo y Premio Crónica Eduardo Matos Moctezuma compartió una anécdota extraordinaria durante su lectura estatutaria de ingreso a la Academia Mexicana de la Lengua (AML). El investigador reveló cómo, de manera insólita, tuvo la oportunidad de escribir su propio obituario años antes de lo esperado.
Una petición desde Cambridge
Matos Moctezuma detalló que el origen de esta peculiar situación fue una solicitud del investigador Norman Hammond, de la Universidad de Cambridge, quien tradicionalmente escribe los obituarios de grandes arqueólogos para The Times. "Norman Hammond me envió al inframundo antes de tiempo y permitió, caso insólito, que pudiera escribir Mi obituario", expresó el arqueólogo con ironía.
La petición llegó a través de su amigo y colega Leonardo López Luján, quien actuó como intermediario en este proceso fuera de lo común. Esta experiencia llevó a Matos Moctezuma a reflexionar profundamente sobre la muerte y su relación con este tema a lo largo de su vida y carrera.
Reacciones y reflexiones personales
El arqueólogo confesó que su fascinación por la muerte ha sido tal que, en ocasiones, amigos y conocidos le sugerían consultar a un psicólogo para entender esta obsesión. Sin embargo, Matos Moctezuma siempre se negó por dos razones principales:
- Consideraba que los servicios psicológicos eran demasiado costosos
- Temía que después de meses o años de análisis, la conclusión sería algo tan simple como que "estaba enamorado de mi abuelita"
Estas reflexiones formaron parte central de su lectura titulada "Diálogos con la muerte, autoobituario de Eduardo Matos Moctezuma", donde el académico demostró una vez más su capacidad para abordar temas profundos con agudeza intelectual y sentido del humor.
Un legado que trasciende
Al finalizar su intervención, Matos Moctezuma aclaró con modestia: "No soy ni dios ni héroe cultural, lo cual es más valioso". Esta declaración resume la perspectiva del investigador, quien prefiere ser reconocido por su trabajo y contribuciones más que por atributos extraordinarios.
El ingreso del destacado arqueólogo a la Academia Mexicana de la Lengua marca un hito importante en su trayectoria, reconociendo no solo sus aportaciones a la arqueología mexicana, sino también su capacidad literaria y reflexiva. Este evento demuestra cómo las disciplinas académicas pueden entrelazarse de maneras sorprendentes y enriquecedoras.



