El Enigma de las Tarascas: Un Símbolo de Morelia con un Pasado Misterioso
Hablar de Morelia es evocar su majestuosa arquitectura colonial, la imponente Catedral y sus pintorescas calles del siglo XVII y XVIII. Pero, sin duda, uno de sus emblemas más queridos es la fuente de las Tarascas, rodeada de un halo de misterio que ha cautivado a locales y visitantes por décadas. En este artículo, desentrañamos la fascinante historia de sus primeras esculturas y su sorprendente destino.
Las Princesas Purépechas: Un Homenaje a la Cultura Prehispánica
Las Tarascas representan a tres princesas de la tradición oral purépecha: Tzetzangari, Atzimba y Eréndira. La escultura original, creada por el artista Antonio Silva Díaz, fue instalada en agosto de 1931. Según el historiador Hiram Padilla Rizo, esta obra fue labrada con materiales humildes pero duraderos: varilla de fierro, grava, cemento, barro y pintura. En su época, eran conocidas cariñosamente como "Las Indias", mostrando a tres mujeres arrodilladas, con el torso descubierto y sosteniendo una canasta de alimentos tradicionales sobre sus cabezas.
La Desaparición de las Primeras Tarascas: Rumores y Realidades
En 1965, el ayuntamiento de Morelia ordenó retirar la escultura sin una explicación clara, generando un vacío histórico y una lluvia de especulaciones. Una leyenda popular sugiere que su desaparición se vinculó a la visita del presidente Adolfo López Mateos en 1964, acompañado por la Primera Dama Eva Sámano Bishop. Se rumorea que ella, al observar la fuente, comentó: "Qué fea fuente", lo que pudo impulsar su remoción.
Durante años, circuló una serie de teorías extravagantes sobre el paradero de las Tarascas originales:
- Que fueron trasladadas a la residencia de un político michoacano.
- Que viajaron por mar hasta España.
- Que incluso llegaron a Argentina.
Sin embargo, la verdad es mucho más mundana y triste. Las esculturas de barro fueron abandonadas en lugares olvidados de Morelia: el Nuevo Recinto Ferial y el Hospital Regional 1 del IMSS. Los historiadores locales describen este destino como "un hogar deprimente", reflejando el descuido hacia este patrimonio cultural.
El Renacimiento: Las Nuevas Tarascas de Bronce
La indignación colectiva por la pérdida de las Tarascas originales llevó a la instalación de una nueva versión el 18 de mayo de 1984. Estas segundas Tarascas, esculpidas en bronce por el artista José Luis Padilla Retana, son más grandes y detalladas que sus predecesoras. Un dato curioso revelado por Hiram Padilla Rizo es que se utilizó a una mujer de la isla de Yunuén como modelo para el rostro, aunque, irónicamente, su nombre se desconoce.
Hoy, las Tarascas continúan siendo un símbolo vibrante de Morelia, recordándonos la riqueza de la cultura purépecha y la importancia de preservar nuestra historia. Aunque las originales yacen en el olvido, su legado perdura en esta icónica fuente que atrae a miles de turistas cada año.
