El arte y la cultura son el único camino para salvar al mundo, y las únicas actividades humanas capaces de unir a las personas en armonía por encima de las diferencias políticas, religiosas o deportivas, afirmó el tenor mexicano Ramón Vargas en entrevista con Crónica.
Ópera como antídoto contra la inmediatez tecnológica
Vargas calificó a la ópera como un "antídoto contra las adicciones tecnológicas y la inmadurez emocional provocada por la inmediatez de los teléfonos inteligentes". Para el tenor, sentarse a vivir una historia real en el teatro es una enseñanza pedagógica vital para que los jóvenes maduren su conciencia.
El artista, una de las voces más elegantes y técnicamente pulcras del panorama operístico mundial, habló durante la conferencia de prensa en la que se presentó la ópera Werther, que regresa al Palacio de Bellas Artes tras casi 30 años de ausencia. La producción busca conectar con las sensibilidades humanas y los desafíos sociales actuales.
Werther: un hippie del 68 contra las instituciones
La ópera de cuatro actos es presentada por la Secretaría de Cultura del Gobierno de México y el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), a través de la Compañía Nacional de Ópera (CNO). Integra música de Jules Massenet y libreto de Édouard Blau, Paul Milliet y Georges Hartmann, basada en la novela de Johann Wolfgang von Goethe.
En la Sala Adamo Boari, Ramón Vargas describió a Werther como un personaje de gran actualidad, equiparándolo con un "hippie del 68 que lucha por la libertad individual frente a las instituciones que arruinan la esencia humana".
Compromiso pedagógico y social
Con notable compromiso pedagógico, Vargas calificó a la ópera como un "antídoto contra las adicciones tecnológicas y la inmadurez emocional que generan los dispositivos móviles, especialmente en los jóvenes". Explicó que, frente a la gratificación instantánea de un mensaje digital de diez segundos, la ópera obliga al público a madurar su conciencia al sumergirse en una historia real y profunda.
Visiblemente emocionado, definió al género lírico como el "perfume de las artes", porque no existe otra actividad humana que reúna tal colaboración y disciplinas como la música, teatro, artes visuales y tecnología en un solo momento de comunión; se crea una fuerza colectiva que supera cualquier otro ámbito de la vida pública.
Formación de artistas y crítica a la superficialidad
Ramón Vargas es conocido por impartir clases magistrales enfocadas en la técnica y la mentalidad del artista, poniendo énfasis en la disciplina y el estudio del texto. Afirmó que los artistas de la ópera estudian más que los doctores y científicos, pues lo hacen todo el tiempo para mejorar.
Por ello, sostuvo que esta producción de Werther es también una protesta contra la superficialidad de las emociones modernas. La obra presenta a un hombre que toma decisiones a conciencia en un entorno de belleza estética; "busca que el público recupere la capacidad de vibrar por sí mismo y se aleje de la realidad virtual para reconectar con su propia humanidad".
Redes sociales como encierro moderno
La directora de escena, Juliana Vanscoit, ofreció una profunda reflexión sobre la función social del arte frente a la saturación emocional contemporánea. Coincidió con Vargas en que la obra de Massenet funciona como herramienta pedagógica y refugio de autenticidad ante las imposiciones de la modernidad.
Ante la "trampa de las imágenes perfectas y las redes sociales", Vanscoit explicó que su propuesta escénica expone el choque entre la naturaleza sin límites de Werther y el mundo de reglas rígidas y perfección que habita su enamorada Charlotte. Estableció un paralelismo directo entre el encierro social de la protagonista y la presión actual de las redes sociales, donde la búsqueda de una imagen perfecta y la inmediatez atrapan al individuo.
Para Vanscoit, la puesta en escena utiliza la belleza plástica como vehículo para enviar mensajes que inviten al espectador a encontrar un equilibrio personal y evitar los radicalismos que conducen a la tragedia.
Sangre nueva en la Catedral del Arte
Lilia Maldonado, subdirectora Artística de la CNO, explicó que esta nueva producción transforma el escenario en una galería de arte habitada por "cuadros vivientes, donde la emoción, la pintura y la naturaleza dialogan con el universo emocional de los personajes". Recordó que Werther fue estrenada en 1892 en Viena, en un periodo de importantes transformaciones sociales: crecimiento de la burguesía, consolidación de los estados modernos e interés creciente por la vida emocional del individuo.
Rodrigo Sámano, director concertador, expresó su profundo agradecimiento y alegría por realizar su debut operístico en el Palacio de Bellas Artes, logro que se suma a su reciente debut con la Orquesta Sinfónica Nacional en el mismo recinto. Señaló la importancia de la convivencia entre diferentes generaciones, nacionalidades y perfiles artísticos, y afirmó que en este proyecto tiene tanto que aprender como aportar. Maldonado describió su trabajo como "bellísimamente curado y cuidado en lo musical, aportando una visión de sangre nueva a la vida artística de México".
Guía rápida: Werther en Bellas Artes
- Duración: 2 horas y 30 minutos (idioma original en francés con subtítulos en español).
- Inversión: Desde $150 en Galería hasta $1,000 en Luneta 1.
- Beneficios: Descuento del 50% para estudiantes, maestros y adultos mayores (INAPAM) con credencial vigente.
- Contacto: Información actualizada en redes sociales a través de @operadebellasartes (Instagram/TikTok) y @OperaINBAL (Facebook/X).



