La superstición de Picasso: por qué guardaba su cabello y uñas por miedo a la magia negra
Picasso guardaba cabello y uñas por miedo a la magia negra

La faceta supersticiosa de Pablo Picasso: un genio atormentado por el miedo

Pablo Picasso, nacido en Málaga en 1881, no solo fue un revolucionario del arte que transformó la pintura con movimientos como el Cubismo, sino también un hombre profundamente supersticioso en su vida privada. Su costumbre de guardar mechones de su cabello y recortes de sus uñas ha despertado fascinación y curiosidad, revelando un lado oscuro y temeroso detrás del ícono creativo.

El miedo a la magia negra que dominaba su vida

Picasso vivía con un pavor irracional a que alguien utilizara restos de su cuerpo para lanzarle maldiciones o hechizos de magia negra. Creía firmemente que el cabello y las uñas, al ser partes de su ser, podían ser empleados por enemigos para controlar su voluntad o robarle su energía creativa. Esta obsesión no era un capricho menor, sino una práctica arraigada en sus creencias más íntimas.

Prácticas extremas para protegerse

Para evitar que estos restos cayeran en manos equivocadas, Picasso implementaba medidas extremas de precaución:

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  • Confianza absoluta en su barbero: Durante décadas, solo permitía que Eugenio Arias, su amigo y barbero de confianza, le cortara el cabello. Arias confirmó que Picasso vigilaba que ningún pelo tocara el suelo, y a menudo guardaba los mechones o se los entregaba a personas leales como su hija Maya o su pareja Marie-Thérèse.
  • Conservación obsesiva: No se limitaba al cabello y uñas; Picasso guardaba prácticamente todo, incluyendo ropa vieja, zapatos desgastados e incluso el polvo de su estudio. Para él, estos objetos no eran basura, sino extensiones de su esencia vital.
  • Orígenes en su infancia: Biógrafos como John Richardson señalan que esta superstición provenía de sus raíces en Málaga, donde las creencias populares sobre brujas y el mal de ojo eran comunes. Se decía que los restos biológicos conservaban el alma de una persona, una idea que Picasso llevó hasta su muerte.

Testimonios de quienes lo conocieron

Personas cercanas a Picasso, como su ex pareja Françoise Gilot, describieron vivir con él como lidiar con un hombre que acumulaba sobres con recortes de uñas por temor al vudú. Gilot también reveló aspectos más duros de su personalidad, incluyendo tratos crueles hacia las mujeres. Por otro lado, el museo dedicado a Eugenio Arias en Madrid preserva la historia de esta peculiar relación, destacando cómo el barbero se convirtió en cómplice de las manías del artista.

Legado de un genio complejo

A su muerte, se encontraron cajas llenas de estos restos corporales, perfectamente conservados, un testimonio físico de sus miedos. Más allá de su innovación artística, Picasso demostró ser un camaleón emocional, navegando desde la melancolía de su Época Azul hasta el optimismo de su Época Rosa, pero siempre cargando consigo las supersticiones de su infancia. Esta dualidad entre genio creativo y hombre supersticioso añade una capa de profundidad a su legado, recordándonos que incluso los mayores revolucionarios pueden estar atados a tradiciones ancestrales.

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