En lengua mixteca, los tibichis son animalitos silvestres. Álvaro López Jiménez, artesano originario de Santa María Apazco, en la región Mixteca de Oaxaca, los elabora con telas suaves de algodón y tintes naturales para que los bebés comiencen a jugar. Estos juguetes artesanales, que también pueden usarse como almohaditas, buscan fomentar el apego, la estimulación sensorial y dar cabida al amigo imaginario.
Del telar al abrazo
En el taller de Álvaro, una fila de animalitos de tela aguarda en los estantes. Perritos, conejos, gallinas, burritos, toros, unicornios y ositos conforman este original zoológico textil. Cada pieza es tejida en telar de pedal con chicote, técnica introducida durante el periodo colonial que permite producir textiles de mayor tamaño y anchura. Los hilos de urdimbre se controlan mediante pedales, y los diseños combinan colores y patrones modernos con técnicas tradicionales.
Resistencia e identidad
Álvaro nació en 1986 y desde joven decidió no emigrar en busca del sueño americano. En su comunidad, la falta de trabajo y la pobreza extrema empujan a muchos niños y jóvenes a dejar la escuela y buscar un futuro en Estados Unidos. Él emigró a la capital de Oaxaca y quedó atrapado en la urdimbre del lienzo artesanal. Con el apoyo de sus hermanos, aprendió el oficio en un pequeño taller donde se elaboraban colchas, cojines, cortinas, servilletas y mantelería.
El artesano ofrecía sus piezas en ferias artesanales por todo el país, pasando penurias pero sin menguar su ánimo de retomar la escuela. Logró cursar la carrera de Ingeniería en Desarrollo de Negocios e Innovación Empresarial en la Universidad Tecnológica de San Pablo Huixtepec. Hoy, su emprendimiento Textilera del Manantial da trabajo a aprendices de origen indígena, madres autónomas y adultos mayores, quienes desde casa intervienen en los acabados de los textiles.
Nacimiento de los Tibichis
En 2018, a partir del deseo de innovar y crear para las infancias un ser mágico que acompañe al bebé en el juego y el descubrimiento de colores y texturas, Álvaro utilizó retazos de tela para dar vida a burros y conejos. Así nacieron los Tibichis, que hoy suman unos 20 diseños. Para el artesano, esta actividad se convirtió en su fuente de sustento y en una refinada vía de expresión y creación.
Los tibichis son elaborados con algodón y tintes naturales, y los diseños van cambiando por temporadas: unas veces predominan los colores vivos, otras las tonalidades oscuras. Estos juguetes artesanales no solo preservan saberes ancestrales, sino que también exaltan el sentimiento de pertenencia al origen indígena y el orgullo de tejer en telar de pedal.



