Oaxaca rinde homenaje a la excelencia artesanal en ceremonia cultural
En una emotiva ceremonia celebrada en el Centro Cultural San Pablo, dos destacadas maestras del arte popular oaxaqueño fueron reconocidas por su invaluable contribución a la preservación y difusión del patrimonio cultural del estado. Elena Francisca Galán Pacheco, originaria de San Bartolo Coyotepec, y Lilia Pascual Feliciano, proveniente de San Pedro Cajonos en la Sierra Juárez, recibieron distinciones por su trayectoria en técnicas ancestrales que definen la identidad de la región.
Un reconocimiento a técnicas centenarias
La ceremonia, organizada con el apoyo de la Fundación Alfredo Harp Helú, destacó el compromiso de estas artesanas con la conservación de saberes tradicionales. Elena Galán fue galardonada por su maestría en el trabajo con barro negro, una técnica característica de San Bartolo Coyotepec que transforma la arcilla en piezas de profundo brillo y elegancia mediante un complejo proceso de cocción y pulido.
Por su parte, Lilia Pascual recibió el reconocimiento por su dominio en la elaboración de rebozos de seda de rienda, una artesanía textil de la Sierra Juárez que requiere una precisión extraordinaria en el tejido y el teñido, preservando métodos que han pasado de generación en generación.
Premios simbólicos con profundo significado
Como parte del homenaje, las artesanas recibieron piezas artísticas de gran simbolismo creadas por el maestro José Francisco "Fran" García de Ocotlán de Morelos. Estas obras, elaboradas en barro policromado, representan a dos deidades fundamentales de la mitología azteca:
- Diosa Xochiquetzal: Entregada a Elena Galán, simboliza la belleza, el amor y la fertilidad, aspectos que se reflejan en la delicadeza del barro negro.
- Diosa Coatlicue: Otorgada a Lilia Pascual, representa la tierra, la vida y la muerte, conceptos que encuentran eco en los ciclos naturales de la seda y el tejido.
Estas deidades, aunque aparentemente opuestas, se complementan en una visión integral de la feminidad y la naturaleza, reflejando la dualidad presente en muchas tradiciones oaxaqueñas.
Compromiso institucional con la cultura popular
La ceremonia contó con la presencia de Carlomagno Pedro Martínez, director del Museo de Arte Popular de Oaxaca (Meapo), quien enfatizó la importancia de valorar los caminos del arte popular a través de lo que ofrecen a nuestros sentidos: forma, textura y color. Martínez destacó cómo este reconocimiento pone en valor no solo el talento individual de las artesanas, sino también la herencia cultural colectiva que custodian.
La Fundación Alfredo Harp Helú, además de participar en la organización del evento, entregó un incentivo económico a las galardonadas, reforzando el apoyo material a la continuidad de sus trabajos. Este gesto subraya el compromiso de las instituciones culturales con la protección activa de las tradiciones que dan identidad a Oaxaca.
Un legado que trasciende generaciones
El reconocimiento a Elena Galán y Lilia Pascual trasciende el ámbito individual para convertirse en un homenaje a todas las artesanas y artesanos oaxaqueños que mantienen vivas técnicas ancestrales. Su trabajo no solo preserva métodos tradicionales, sino que también los adapta a expresiones contemporáneas, demostrando que el arte popular es un fenómeno dinámico y en constante evolución.
Este evento en el Centro Cultural San Pablo reafirma que el barro negro y la seda de rienda son mucho más que simples técnicas artesanales: son lenguajes visuales que narran historias, transmiten valores y construyen identidad. Al premiar a estas maestras, Oaxaca celebra su propia esencia y asegura que futuras generaciones podrán seguir conociendo y apreciando estas manifestaciones culturales únicas.



