El thriller psicológico mexicano que apuesta por el realismo criminal
La cartelera cinematográfica nacional se enriquece con el estreno de "Psicópata: El asesino del Conejo Blanco", una producción que profundiza en los oscuros recovecos de la mente criminal con un enfoque alejado del sensacionalismo hollywoodense. En entrevista exclusiva para Gente Bien, el equipo creativo desvela los pormenores de este proyecto que ya se proyecta en más de 500 salas de cine.
Una investigación rigurosa de tres años
Distribuida por Cinépolis Distribución y producida por Nopal Army Films en coproducción con Studio 33, la cinta surge de la fascinación del guionista y productor Fernando Barrera por el tema de la psicopatía. "Lleva aproximadamente tres o cuatro años desde que escribí el guion", revela Barrera, quien dedicó una investigación exhaustiva a perfiles de asesinos seriales y trastornos de identidad.
"El trastorno de identidad disociativo siempre se ha manejado de manera sensacionalista en el cine", explica el guionista. "Está muy estigmatizado y quería hacer un acercamiento más realista, alejado de esas corrientes hollywoodenses. Encontré una gran oportunidad de contar una historia distinta, intensa y perturbadora, pero que también habla de la resiliencia de los personajes".
La visión del director: Un proyecto que hizo click
J. Xavier Velasco, director del filme, recibió la propuesta tras el éxito de su ópera prima "Cocodrilos". "Tuve una suerte extraordinaria cuando los productores me llamaron", comenta Velasco. "Leí el guion y me encantó. Era una historia que me hizo click desde el inicio".
El director destaca la complejidad del proyecto: "Es una película que requería mucha complejidad en términos de producción y dirección. Involucraba escenas de acción, explosiones, efectos prostéticos... pero al final, sortear esas dificultades te deja una gratificación enorme".
Los desafíos actoriales: Meterse en mentes perturbadas
Hoze Meléndez, quien interpreta al psicópata Ariel, enfrentó el reto de personificar una mente distorsionada: "El principal reto fue ponerme en los zapatos de una mente tan dolida e inhumana, pero que parte de ese dolor y abuso. Es muy diferente a mí".
Por su parte, Adriana Llabrés da vida a Nora, un personaje con trastorno de identidad disociativo: "Me encantan los proyectos donde tengo que investigar. El reto más grande fue no llevarlo a lo sensacionalista. En otras representaciones, las entidades que habitan el cuerpo se polarizan demasiado. Mi desafío fue cambiar corporalidades desde su relación con el mundo, de manera más real".
Andrés Almeida, quien interpreta a Eder, enfrentó múltiples desafíos: "Uno de los más grandes fue no chocar un carro que manejaba a toda velocidad con cámara al lado, porque soy pésimo conductor", bromea el actor. "Pero el reto más serio fue representar la condición física terminal del personaje de manera sutil, sin que fuera notable pero con latencia. Investigando su condición, descubrí problemas de oxigenación, así que terminaba hiperventilado y mareado durante las grabaciones".
Un thriller que mantiene al espectador al filo del asiento
La película, que se estrenó el 19 de marzo, combina elementos de thriller psicológico, horror y drama policíaco. Adriana Llabrés invita al público: "Es una película que los mantendrá en el filo de su asiento. No se la pueden perder, es muy perturbadora".
Fernando Barrera añade: "Y también es divertida. Se la pasa muy bien con los dos detectives, hay química entre ellos, chocan pero se complementan. Tiene muchos tintes interesantes".
Con un guion que amalgama magistralmente suspense, investigación psicológica y desarrollo de personajes complejos, "Psicópata: El asesino del Conejo Blanco" se posiciona como una de las apuestas más ambiciosas del cine de terror mexicano contemporáneo.



