El documental "Querida Fátima" se consolidó como la gran ganadora de la edición 41 del Festival Internacional de Cine en Guadalajara (FICG), al obtener los principales reconocimientos de la competencia. La producción recibió el Premio Mezcal a la Mejor Película Mexicana, así como los galardones a Mejor Dirección y el Premio del Público, confirmando su resonancia tanto entre la crítica como en la audiencia.
Una obra que reconstruye una tragedia
Codirigida por Rodrigo Reyes, Lorena Gutiérrez y la colectiva Varinia, la obra reconstruye el feminicidio de Fátima, ocurrido en 2015, y acompaña la lucha de sus padres por mantener vigente la exigencia de justicia a una década del crimen. La narrativa transita entre el duelo íntimo y la denuncia social, al tiempo que expone la persistente violencia de género en el país. El proyecto se desarrolló de manera colaborativa, integrando de forma directa la voz de la familia en su proceso creativo.
FICG 41 baja el telón con voces que resisten
Durante la ceremonia de premiación, Lorena Gutiérrez ofreció un mensaje profundamente emotivo. “Quiero agradecer al FICG por escucharnos, así como a todas las aliadas que han acompañado este camino. Este reconocimiento también es para la colectiva Varinia, por invitarnos a contar esta historia en honor a tantas niñas y mujeres víctimas de la violencia en México”. La directora destacó además el papel del cine como un espacio para preservar la memoria. “El cine es la memoria del mundo. Me enorgullece que la voz de mi hija Fátima pueda trascender… sueño con que el mundo entero la escuche”.
En uno de los momentos más conmovedores, dirigió un mensaje a su hija: “Te prometo que nunca dejaré de luchar”, antes de concluir con una consigna que resonó entre los asistentes: “¡Ni una más, ni una asesinada más!”. Por su parte, Jesús “don Chucho” Quintana resumió el dolor que atraviesa a la familia con una frase contundente: “Soy un padre enfermo de dolor”.
El documental "Querida Fátima" no solo obtuvo los máximos honores del festival, sino que también logró conectar con el público y la crítica, reafirmando el poder del cine para visibilizar las injusticias sociales y mantener viva la memoria de las víctimas. La producción se perfila como un referente en la cinematografía mexicana contemporánea, al abordar con sensibilidad y fuerza una problemática que sigue siendo un desafío para el país.



