Han pasado 20 años desde el estreno de 'El diablo viste a la moda', una película que dejó una huella imborrable en la comedia estadounidense del siglo XXI. Miranda Priestly (Meryl Streep), Andy Sachs (Anne Hathaway), Emily Charlton (Emily Blunt) y Nigel (Stanley Tucci) son personajes que hoy forman parte del imaginario colectivo de la cultura pop. Sus seguidores los reverencian e imitan, y el reencuentro con este icónico cuarteto es un bálsamo, una celebración y una ratificación de su legado.
Antes de profundizar, debo establecer que 'El diablo viste a la moda 2' me ha parecido una secuela digna. No alcanza las virtudes de la original, pero es una cinta eficiente. Su comedia es discreta pero disfrutable; el elenco demuestra que, dos décadas después, domina por completo a sus personajes; la atmósfera es totalmente Runway; el tono, la estética y el imaginario son consistentes con la película original. Hasta ahí, todo correcto. Pero lo mejor de esta continuación no es cómo reproduce los códigos de la primera cinta, sino el tema que aborda: el filme es un relato sobre el papel de los medios tradicionales, la crisis editorial contemporánea, la necesidad del periodismo formal, y cómo la prensa profesional ha enfrentado la oleada de opinionistas, chismólogos, aficionados e influencers que pretenden hacer trabajo periodístico.
La trama: dos caminos que se cruzan
En 'El diablo viste a la moda 2', Andy se ha quedado sin trabajo en el periódico donde escribía, a pesar de haber ganado un importante premio de periodismo. Por su parte, Miranda ve cómo su legendaria revista Runway ha quedado reducida a una experiencia de swipes, likes, clickbaits, algoritmos caprichosos, posteos efímeros y seguidores erráticos. Sus caminos vuelven a cruzarse cuando Andy es contratada como nueva editora de artículos de investigación de Runway para apaciguar un escándalo que ha provocado que Miranda y la revista sean 'funadas'. Ambas emprenderán una travesía para preservar el carácter formal y profesional del oficio editorial, incluso si deben navegar contra intereses corporativos, berrinches de anunciantes, competencia desequilibrada y el cambiante entorno informativo.
Comedia ligera con trasfondo crítico
Todo esto, claro, con el lenguaje de una comedia ligera, accesible y de entretenimiento, un cine 'pret-à-porter'. El director David Frankel apuesta no solo por la diversión accesible y una trama cómoda, sino también por invitarnos a pensar en el vacío vital que quedará si permitimos que el periodismo competente sea devorado o sustituido por remedos artificiosos que parecen periodismo, pero no lo son.
Para mí, 'El diablo viste a la moda 2' fue una experiencia agradable y completa. La película me pareció entretenida (menor que su antecesora, pero es que no hay manera de igualar a semejante titán) y, al mismo tiempo, me sorprendió al aportar una revisión de un tema que me preocupa y ocupa. Ojalá que también la disfrutes.



