En la edición 41 del Festival Internacional de Cine de Guadalajara (FICG), el director y productor Carlos Gutiérrez Medrano ofreció la clase magistral titulada "¿Quién es el autor en la era de la inteligencia artificial?". Durante su intervención, reflexionó sobre cómo esta tecnología está transformando la industria cinematográfica, los nuevos modelos de creación audiovisual y los desafíos éticos que plantea su uso.
Esquemas de interacción humano-máquina
Gutiérrez Medrano explicó tres esquemas de interacción: in-the-loop, on-the-loop y out-of-the-loop. En el primero, la intervención humana es constante, escena por escena, supervisando y validando los resultados. Como ejemplo, mencionó una producción donde fue necesario insertar una botella de mezcal por patrocinio en postproducción. La IA generó el modelo digital y solo se requirió una persona para la rotoscopia.
En el segundo esquema, la IA se alimenta con información de especialistas que luego solo supervisan los resultados. Esto se aplicó en cine de terror para la creación de criaturas. En el tercer esquema, la IA genera entornos completos, como en un proyecto de animación donde un personaje con propiedad intelectual preexistente fue colocado en un entorno generado por inteligencia artificial.
El factor humano sigue siendo clave
A pesar de las ventajas tecnológicas, Gutiérrez Medrano defendió la importancia del factor humano. "Para lograr una autenticidad debe de haber una mano detrás", afirmó, señalando que conocimientos especializados como la anatomía o la sensibilidad narrativa son difíciles de replicar por una máquina. También consideró que la IA podría democratizar el acceso a la producción audiovisual, permitiendo que nuevos creadores desarrollen proyectos sin depender exclusivamente de fondos institucionales.
Ética y legislación pendientes
Al cierre de la sesión, Gutiérrez Medrano y el moderador David Martos coincidieron en que el prompt constituye un acto creativo, ya que la intención humana precede a la generación algorítmica. Señalaron que la ética y la legislación aún no alcanzan el ritmo de desarrollo de la IA, por lo que la industria deberá avanzar en mecanismos de autorregulación mientras evolucionan los marcos legales.



