La adaptación mexicana de La Oficina triunfa al capturar la idiosincrasia laboral nacional
Los actores Fernando Bonilla y Fabrizio Santini, protagonistas de la versión mexicana de La Oficina en Prime Video, compartieron en exclusiva los detalles del exitoso estreno y el proceso creativo detrás de esta producción que ha superado todas las expectativas.
Superando el miedo al producto de nicho
A pocos días de su lanzamiento, la serie ha logrado expandir su conversación mucho más allá de un público específico. Fabrizio Santini expresó su satisfacción general con el proyecto, aunque inicialmente temía que pudiera convertirse en un producto de nicho.
"Siento que estamos muy felices con el trabajo, desde el principio nos sentíamos muy satisfechos con la chamba que habíamos hecho, pero yo sí tenía miedo de que cuando estrenáramos pudiera ser algo de nicho", afirmó el actor en entrevista con Gonzalo Lira.
La clave: adaptación al contexto mexicano
La mayor preocupación del equipo creativo fue cómo abordar la adaptación al contexto mexicano sin caer en el calco de las versiones originales. Fernando Bonilla reveló su escepticismo inicial ante la idea de una nueva versión de The Office, recordando ejemplos de adaptaciones fallidas como Metástasis.
El primer gran acierto fue definir al personaje de Jerónimo (Gero) como el hijo del dueño de la empresa. "Es muy inteligente poner a este imbécil que es Jerónimo, que es un incompetente, que es un tarado, en un lugar del que nadie lo puede correr porque está blindado, porque está ahí por su apellido", sentenció Bonilla.
Crítica social a través del humor
La serie utiliza el humor, el cringe y las dinámicas de poder para abordar aspectos fundamentales de la vida laboral en México:
- Clasismo y racismo local: "México es un país profundamente clasista y profundamente racista, pero a su manera, con su contexto y con su propia historia", explicó Bonilla.
- Nepotismo empresarial: La figura de Gero representa la crítica al sistema donde los apellidos pesan más que la competencia.
- Cultura del godinato: La serie aterriza perfectamente la realidad de las oficinas mexicanas.
Personajes que equilibran la sátira
Santini, quien interpreta a Memo Guerrero, describió a su personaje como un guía para el público en el peculiar universo de la oficina. "Memo es ventas, es como yo digo que acompaña al espectador en este viaje de incomodidad humorística que es La oficina", explicó.
Los personajes de Memo y Sofi funcionan como los elementos más cuerdos y prudentes dentro de un entorno de colegas excéntricos, manteniendo un pie en la tierra para la audiencia mientras disfrutan del sufrimiento ajeno con humor irónico.
Libertad creativa en el proceso de filmación
Fernando Bonilla destacó la amplia libertad para la improvisación durante la filmación, facilitada por el formato de falso documental. "El límite era las diez horas de llamado, o sea como de no había otro límite", comentó el actor.
Esta libertad permitió explorar múltiples opciones creativas en cada escena, enriqueciendo considerablemente el resultado final de la serie que, en lugar de trabajar para una empresa de papel, sitúa a sus personajes en el negocio de los jabones.
Gero: un personaje que genera cringe y lástima
Descrito como un "lector voraz de Chumel Torres", Gero ofrece un humor de "puro cringe al cien" donde la audiencia no encuentra momentos de descanso. Aunque no es un personaje "buen tipo", según Santini, genera lástima en el espectador.
"Creo que no es un buen tipo aunque le escarbes no es un buen tipo, pero sí vas entendiendo que es una persona muy lastimada, y que pues sí, no sé si llegues a estimarlo pero sí te da lastimita constantemente", detalló el actor sobre cómo esta característica mantiene al público enganchado.
La comedia de Memo, según Santini, reside más en sus reacciones, pausas y sutilezas que en acciones alocadas, creando un balance perfecto con los personajes más excéntricos de la oficina.



