El oscuro episodio que marcó la vida de Ana Luisa Peluffo
El reciente fallecimiento de la legendaria actriz mexicana Ana Luisa Peluffo, ocurrido el 4 de marzo de 2026, ha vuelto a poner sobre la mesa uno de los capítulos más enigmáticos y controvertidos de su vida: la misteriosa muerte de un periodista dentro de su propia residencia hace más de cinco décadas.
Peluffo, nacida en 1929 y reconocida por protagonizar el primer desnudo del cine nacional en los años cincuenta, dejó una impresionante carrera de más de 200 producciones cinematográficas y televisivas. Sin embargo, detrás de esta trayectoria artística se escondía una historia turbia que nunca llegó a esclarecerse completamente.
La fatídica noche en Cuernavaca
El incidente ocurrió el 27 de junio de 1965 en la residencia que la actriz poseía en Cuernavaca, Morelos. Durante una reunión informal con varios invitados, el periodista y exnovillero Rafael Romero Sánchez se separó del grupo y se dirigió hacia la alberca de la propiedad. Minutos después, fue encontrado inconsciente dentro del agua.
Los presentes intentaron reanimarlo mientras solicitaban ayuda médica de urgencia, pero cuando llegaron los servicios de emergencia, el periodista ya no presentaba signos vitales. Lo que inicialmente parecía un trágico accidente pronto se transformó en un caso lleno de interrogantes y sospechas.
Hallazgos forenses que cambiaron todo
El informe de la necropsia reveló datos alarmantes que contradecían la versión inicial del ahogamiento:
- Fractura de cráneo de consideración
- Golpes severos en diversas partes del cuerpo
- Estallamiento del hígado
- Ausencia total de agua en los pulmones, lo que descartaba categóricamente el ahogamiento como causa principal de la muerte
Estas lesiones, completamente incompatibles con un simple accidente acuático, alimentaron las sospechas de que Romero Sánchez pudo haber sido víctima de una agresión violenta antes de caer a la alberca.
Contradicciones y versiones encontradas
Las declaraciones de los testigos presentes aquella noche complicaron aún más la investigación:
- Algunos asistentes afirmaron rotundamente que no hubo pelea ni altercado alguno en la residencia
- Versiones periodísticas de la época, en cambio, describían señales evidentes de disturbio: sillas volcadas, botellas rotas y otros indicios de una posible riña
- El periodista Jorge Herrera, del diario La Prensa, llegó a hablar abiertamente de un posible asesinato, desatando un escándalo mediático de grandes proporciones
A pesar de las múltiples investigaciones, nunca se logró reconstruir con precisión los eventos de aquella fatídica noche, dejando el caso sumido en un misterio perpetuo.
Los vínculos con la élite política mexicana
El caso adquirió dimensiones aún más complejas cuando se revelaron las conexiones políticas de la víctima. Rafael Romero Sánchez, cuyo nombre real era Arturo Cal Sánchez, mantenía un vínculo matrimonial con Gloria Ávila Richardi, sobrina del expresidente Manuel Ávila Camacho.
Aunque la pareja se encontraba separada al momento de la muerte, esta relación familiar con la cúpula política mexicana intensificó la cobertura mediática y transformó el episodio en uno de los escándalos más comentados y analizados de la década de los sesenta.
Un legado de misterio
Aunque Ana Luisa Peluffo nunca enfrentó cargos formales en relación con este caso, su nombre quedó indisolublemente ligado al misterio. Durante décadas, la prensa nacional y el público en general recordaron este episodio como uno de los escándalos más polémicos y enigmáticos del espectáculo mexicano.
El caso, que nunca llegó a resolverse satisfactoriamente, se convirtió en uno de los grandes misterios sin aclarar en la historia del entretenimiento en México, una sombra que persistió durante toda la vida de la actriz y que ahora, con su fallecimiento, vuelve a capturar la atención pública.
